Los salarios van perdiendo contra la inflación

Producto de una inflación que no dio tregua desde noviembre de 2015, el poder adquisitivo de los formales perdió un 16 por ciento para ubicarse en su menor valor real en once años. “Hay que remontarse a la crisis de 2001-2 para encontrar una caída superior en magnitud a la registrada en los últimos años”, señala el informe del Instituto Estadístico de los (IET) de la UMET. Los hogares de menores ingresos fueron los más castigados en el último año, donde la suba de de su canasta superó el 60 por ciento, aunque en mayo repercutió con más fuerza en los sectores de mayores ingresos, con un 3,5 por ciento frente a abril.

En mayo la inflación para el bolsillo de los asalariados fue de 3,1 por ciento y de 57,4 por ciento interanual (ver aparte). Para los jubilados –también relevado por el IET– la inflación fue de 2,5 mensual y de 57,1 interanual. Como contrapartida, ante paritarias que cerraron por debajo de esos valores, los salarios fueron perdiendo terreno desde que asumió el actual gobierno, tendencia que se profundizó en el último año y medio. “Desde diciembre de 2017 que el salario real presenta variaciones negativas interanuales significativas absolutamente todos los meses”, explica el informe. El resultado es que entre noviembre de 2015 y mayo de 2019 el salario real cayó 16 por ciento, de acuerdo con el relevamiento del IET de la UMET.

Durante mayo la inflación fue más intensa en los hogares asalariados de mayores ingresos. En ese decil los precios treparon 3,5 por ciento, en contraste en el decil 1 (de menores ingresos), con un 2,7 por ciento. “La razón de esta mayor intensidad en los asalariados de mayores ingresos estriba en las alzas en prepagas y naftas, que inciden más en este estrato de la población. Como en mayo no hubo alza en tarifas de servicios públicos, tuvo menos impacto relativo en los asalariados de menores ingresos”, explica el informe.

Pero en términos interanuales la inflación es más intensa en los deciles de menores ingresos, con un 60,3 por ciento, frente a los de mayores ingresos, donde los aumentos de precios fueron del 54,8 por ciento. Esto deja al descubierto “el impacto asimétrico de la suba de servicios públicos y de los en los distintos hogares”, con mayor incidencia en los hogares más pobres.

Si se amplía el análisis desde noviembre de 2015, el 10 por ciento de menores ingresos sufrió una inflación de 248,4 por ciento hasta mayo último, contra una del 195,3 por ciento para los hogares con mayores ingresos. “La inflación del conjunto de los trabajadores se ubicó en el 215,4 por ciento en la era Macri”, promedia el documento del instituto de la UMET. En tanto, los salarios subieron un 164,9 por ciento en el mismo lapso.