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La inflación de abril superó el 4% y el acumulado del año es del 17,6%

El rubro de alimentos y bebidas escaló 4,3% en abril. En los últimos 12 meses, los precios marcaron un incremento superior al 46%.

A pesar de haberse desacelerado respecto al mes pasado, la inflación de abril trepó por encima del 4%, según el último informe que brindó el Indec. En lo que va del año, el indicador tuvo un incremento del 17,6%. Y si se toma en cuenta los últimos 12 meses, los precios marcaron un incremento superior al 46%.

El nivel general del Índice de precios al consumidor (IPC) registró en abril un alza del 4,1% y acumuló en los últimos doce meses un incremento de 46,3%. Luego del pico de marzo (4,8%), el indicador se contrajo 0,7 puntos porcentuales, pero continúa en niveles muy elevados.

En el Gobierno esperan que se profundice el proceso de desaceleración de precios desde este segundo trimestre del año. Por ahora, la proyección oficial de inflación para este año se ubica alrededor del 30%.

Por séptimo mes consecutivo, el IPC registró una variación por encima del 3% y no frenan los aumentos en el segmento más sensible para los sectores vulnerables: la comida. El rubro de alimentos y bebidas escaló 4,3% en abril y en el año acumuló una suba del 18,7%, de acuerdo al documento oficial.

Cuánto subió cada rubro

En el análisis por categoría, el mayor aumento del mes se dio en el componente núcleo, que aumentó 4,6% mensual (tras una suba de 4,5% en marzo). En cambio, los regulados redujeron su suba hasta 3,5% mensual (vs. 4,5% marzo), con aumento en combustibles, electricidad, prepagas, subte y taxis. Mientras tanto, los estacionales se desaceleraron hasta 2,2% mensual (vs. 7,2% marzo), por bajas en frutas y verduras y menor incremento de Indumentaria.

Por división, el mayor aporte a la inflación del mes se dio en alimentos y bebidas, que creció 4,3% mensual (vs. 4,6% en marzo). La leve desaceleración de la división respondió a las caídas de frutas y verduras y al menor aumento de carnes y derivados

También contribuyeron algunas divisiones con aumentos particulares por cuestiones estacionales como prendas de vestir y calzado que aumentó 6% mensual (vs. 10,8% marzo) y transporte, que aceleró a 5,7% (vs. 4,2% marzo), también por subas de precios regulados como combustibles, taxi, subte, y de adquisición de vehículos.

Además, se destacaron las subas de equipamiento y mantenimiento del hogar, por aumento paritario de servicio doméstico y vivienda, agua, electricidad y otros combustibles (3,5% vs. 1,3% marzo), por aumento paritario de encargados de edificio y subas en electricidad. Asimismo, restaurantes y hoteles se aceleró hasta 3,9% mensual (vs. 3,1% marzo) y salud creció 3,7% (vs. 4% marzo) por aumento de prepagas

Por otro lado, se registraron menores aumentos en educación (2,5% mensual), luego de crecer 25% en marzo. En tanto, recreación y cultura escaló 1,5% (vs. 5,3% en marzo), y bebidas alcohólicas y tabaco subió 3,6% (vs. 6,4% en marzo). La menor suba del mes se dio en comunicaciones (0,5% mensual), segundo mes por debajo del 1%. (El Destape web)

El índice de precios al consumidor subió 1,9% durante julio

El índice de precios al consumidor avanzó 1,9% durante julio, tres décimas por debajo del 2,2% que registró en junio, informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).

Con esta suba, el acumulado del año alcanzó al 15,8%, mientras que la inflación minorista de los últimos doce meses ascendió al 42,4%.

En julio, los rubros equipamiento y mantenimiento del hogar (3,9%) y recreación y cultura (3,3%) fueron los que mostraron mayor crecimiento, principalmente por subas observadas en los precios de equipos electrónicos y electrodomésticos.

En tanto, el rubro alimentos y bebidas no alcohólicas -el de mayor peso en la medición del índice-, registró un avance de 1,3% en julio, con aumentos en los precios de infusiones, frutas, carnes y derivados, y pescados y mariscos, y las bajas más destacadas en verduras, tubérculos y legumbres.

El ítem prendas de vestir y calzado, que exhibió un incremento de 3,3%, marcó una importante heterogeneidad entre regiones, con variaciones más altas en Cuyo y Patagonia en indumentarias, y subas mayores de los calzados en en la región Pampeana.

En el Gran Buenos Aires, en tanto, donde las medidas de aislamiento siguen parcialmente vigentes, la variación de los precios de ambos rubros fue la menor a nivel país.

En julio, los precios de los bienes aumentaron 2,3%, y los servicios, muchos de los cuales tienen sus tarifas congeladas desde el año pasado, 1,1%.

En tanto, los precios de los productos atados a cuestiones estacionales, como es el caso de las prendas de vestir, el turismo o determinados alimentos, aumentaron 0,9% durante el séptimo mes del año, mientras que los precios regulados, como los de los servicios público, avanzaron 0,5%.

En el primer caso, incidió la baja observada en verduras, tubérculos y legumbres, mientras que en el segundo prevaleció la estabilidad de los principales rubros que integran dicha categoría, principalmente tarifas de servicios públicos, planes de telefonía celular y servicios educativos.

Al analizar el IPC de julio, fuentes del Banco Central destacaron la “desaceleración” registrada respecto al mes previo, cuando se ubicó en el 2,2%.

“Sin aumentos previstos en los servicios regulados y con una variación del componente estacional inferior al de los últimos meses el nivel promedio de los precios minoristas fue menor al de junio”, dijeron las fuentes.

“La acotada volatilidad cambiaria favorecida por la política de flotación administrada del BCRA contribuyó a que la inflación interanual continuara descendiendo respecto a 2019”, explicaron desde la entidad monetaria.

En julio, la inflación, tanto a nivel general como en la núcleo (2,5%), se ubicaron significativamente por debajo de la registrada en julio y diciembre del año pasado.

Bajo la incidencia de los Precios Máximos y Cuidados, los valores de los alimentos y bebidas tuvieron subas acotadas, reflejando en parte los aumentos habilitados a partir del 15 de julio en las nuevas listas de ese programa.

Si bien se espera que el reacomodamiento de precios de algunos servicios con la reapertura de actividades impacten en el nivel general en los próximos meses, el proceso de convergencia a menores niveles de inflación seguirá afianzándose, proyectaron en el Banco Central.

Por zonas, las subas más importantes en los precios minoristas se dieron en la Región Patagónica (2,7%), Cuyo (2,3%), Noreste (2,2%) y Pampeana (2,1%), todas por encima del promedio general de 1,9%.

En tanto, en la Región Noroeste el incremento fue de 1,9%, mientras que el área metropolitana del Gran Buenos Aires (GBA) fue la que menos subió, con el 1,6% promedio.

En lo que va del año, y con un alza del 15,8% en promedio, el rubro alimentos y bebidas acumuló una suba del 18,7%; las prendas para vestir y valzado, 29,6%; equipamiento y mantenimiento del hogar, 16,7%; transporte, 11,3%; educación, 18%, y vivienda, agua, electricidad y gas, 4,8%. (Telam)

1,5% fue la inflación de mayo según el INDEC

El INDEC informó hoy que la inflación de Mayo fue del 1,5%, mismo valor que en el mes de Abril. El acumulado en los primeros 5 meses de este año es el 11,1%.

Uno de los rubros que más aumentó sus precios fue el de Ropa y calzados que se incrementaron en 7,5 por ciento.

Si observamos 2019, con Macri la inflación fue del 53%, la más alta de los últimos 28 años, desde 1991, inicio de la Convertibilidad.

Ahora hay una serie de medidas del Gobierno de Alberto Fernández para controlar la inflación y proteger los ingresos de los trabajadores y jubilados de la Argentina. El objetivo inicial era bajar al menos 10 puntos la inflación de 2020. La recesión de la pandemia y el bajo consumo colaboran en el control de precios.

La inflación de abril fue del 1,5 por ciento pero la de alimentos fue el doble

Las medidas del Gobierno y el parate de la economía lograron que el Indice de Precios al Consumidor quede por debajo del 2 por ciento por primera vez desde enero de 2018. El rubro alimentos, sin embargo, escaló 3,2 por ciento.

El índice de precios al consumidor que calcula el Indec arrojó en abril un alza del 1,5 por ciento frente a marzo. El dato de inflación mensual se ubica por debajo del 2 por ciento por primera vez desde enero de 2018, lo cual responde a la aplicación de férreos controles de precios en el marco de la crisis de la pandemia del coronavirus y a la limitadísima oferta de bienes y servicios.

Los alimentos subieron 3,2 % durante abril, más del doble de la inflación del mes.

La desaceleración inflacionaria se explica por la baja del 4,1 por ciento en el rubro comunicación, a raíz de la retracción en los precios de los planes prepagos de telefonía celular y telefonía fi­ja registrada a fi­nes de marzo, como parte del paquete de medidas dispuestas por el gobierno nacional. También cayó el rubro de educación, por la reducción de las cuotas de colegios privados. Sin embargo, el rubro de alimentos y bebidas continuó creciendo por encima de la media, con un incremento del 3,2 por ciento. En el primer cuatrimestre, la inflación a nivel nacional se ubicó en el 9,4 por ciento, mientras que la comparación interanual arroja un alza del 45,6 por ciento.

La crisis del coronavirus motivó la aplicación de un paquete de medidas inusual en muchos sentidos, con el pago de salarios del sector privado por parte el Estado con un rasgo más saliente. Sin embargo, hubo muchas otras decisiones relevantes en aspectos de la vida económica y sanitaria. En materia de precios, se aplicó un control con una lista de precios máximos vinculados a las listas del 6 de marzo. Adicionalmente, se pospusieron aumentos en servicios públicos. Por otro lado, hubo sectores productores de bienes y especialmente de servicios que moderaron o contuvieron subas de precios e incluso aplicaron bajas para enfrentar el desplome de la demanda de los consumidores. La medición en los rubros que el gobierno no definió como “esenciales” quedó muy limitada por la escasa oferta. (Página 12)

El rubro construcción cayó 7,9% en 2019

En 20 meses se perdieron 56 mil empleos registrados en el sector de la construcción. El INDEC publicó el estudio mostrando una caída del 7,9% del acumulado en los últimos 12 meses. La tendencia es declinante en los últimos 16 meses. En marzo de 2018 los empleos del sector eran 453 mil, y cayeron en Diciembre de 2019 a 397 mil, perdiéndose 56 mil puestos de trabajo. La recuperación dependerá de la renegociación de la deuda y el cambio de prioridades en el Presupuesto de la Nación.

El INDEC publicó el estudio mostrando una caída del 7,9% del acumulado en los últimos 12 meses.

Durante 2019 se observan bajas de 17,2% en artículos sanitarios de cerámica; 16,7% en asfalto; 11,6% en hierro redondo y aceros para la construcción; 10,6% en mosaicos graníticos y calcáreos; 9,6% en hormigón elaborado; 9,5% en pisos y revestimientos cerámicos; 8,2% en ladrillos huecos; 7,9% en el resto de los insumos (incluye grifería, tubos de acero sin costura y vidrio para construcción); 7,6% en cales; 7,4% en placas de yeso; 6,8% en cemento portland y 6,3% en pinturas para construcción. Y desaparecieron 29 mil empleos registrados en el sector.

Los alimentos de la canasta básica aumentaron casi 8 puntos por encima de la inflación

El Observatorio de Políticas Públicas de la Universidad Nacional de Avellaneda (UNDAV) reveló que una jubilación media deberá destinar el 94 por ciento de su ingreso para obtener la canasta básica, y un asalariado mínimo casi el 80. Hay alimentos que valen casi el doble que en 2018.

En base a datos del Índice de Precios al Consumidor del INDEC, el informe de la UNDAV destaca los aumentos que sufrieron los alimentos básicos:

  • la harina subió un 98,6%
  • los fideos el 93%
  • pollo 92,2%
  • leche 85,5%
  • arroz blanco 79,7%
  • aceite de girasol 70,7%.

“Los bienes alimentarios básicos componen una proporción mayor del consumo de las familias que conforman los segmentos socioeconómicos más bajos, por lo que las subas excesivas en estos productos tienen impacto directo en los indicadores de pobreza y de indigencia”, apunta el documento universitario.

El informe elaborado por el equipo de economistas de Economía UNDAV, advierte que el valor de la canasta básica con respecto a los ingresos de las jubilaciones medias y de los salarios mínimos aumentó más del 14% en ambos casos.

Entre mayo de 2018 y mayo de 2019, la canasta básica pasó a representar el 94,3% de una jubilación media, lo que supone un aumento del 14,7%; y el 78,5% de un salario mínimo, o sea una suba del 14,3%.

Al respecto, el documento universitario señala que “en relación al índice de salarios, se registra una caída de poder de compra de alimentos y bebidas en el orden del 17,8%”, y amplía: “dentro del universo de los trabajadores, la pérdida de poder de compra de los informales en términos de canasta básica alimentaria alcanza el 21%”.

En la variación interanual de mayo, los alimentos tuvieron un aumento del 64,9%, es decir que se ubicaron 7,6 puntos porcentuales por encima de la inflación general de precios.

“De los 14 precios de productos básicos que publica el INDEC a nivel nacional, 11 han tenido aumentos por encima del IPC general: esto demuestra el fuerte impacto que ha tenido la última aceleración inflacionaria sobre los bolsillos de los hogares con ingresos mensuales, sean asalariados o jubilados”, subraya el informe.

En el detalle, en base a datos del IPC del INDEC para el Gran Buenos Aires, el informe remarca el aumento de los productos básicos sobre la inflación en Leche, lácteos y huevos (+24,3%), Aceites, grasas y mantecas (+24,2%), Café, té, yerba y cacao (+17%), Carnes y derivados (+11,6%), Pan y cereales (+6,6%), y Bebidas no alcohólicas (+3,3%).

Fuente: Noticiauno

Sigue la altísima inflación. En abril fue del 3,4%

Los precios minoristas avanzaron un 3,4% en abril, debido principalmente al incremento registrado en el rubro más relevante de la medición, Alimentos y Bebidas.

En este ítem, cuya ponderación es mayor en la canasta de bienes y servicios de las franjas de menor poder adquisitivo, el acumulado interanual supera el 60%, un incremento desmesurado para un tercio de la población argentina que vive en la pobreza, en si se considera el retraso de los salarios respecto de la escalada inflacionaria.

Pese al retroceso en la inflación mensual, desde el 4,7% de marzo, en el acumulado anual llega a un nuevo máximo en la administración de Cambiemos, de 55,8% en doce meses, la tasa más alta desde enero de 1992 (77% anual).

Damián Di Pace, analista económico y consultor, indicó que en el primer tramo de 2019 “fue complicando el panorama todo lo que ha sido el aumento de precios regulados, que sigue impactando en los costos de la industria y comercio, más que en los hogares. También estamos en un contexto inflacionario producto de la última suba del dólar, que se trasladó a los precios. Fue cayendo la demanda de dinero generando más velocidad de la circulación del dinero”.

“Con una inflación de más de 3% en abril hay que tener en cuenta tres datos preocupantes . Uno, que en el cuatrimestre promedió 3,8% mensual, muy por encima del 2% mensual previsto por el Gobierno a esta altura del año. Dos, que supera el 55% interanual, la más alta en 27 años. Y el tercero, que por eso se gatillaría el ajuste por balance para el pago de Ganancias de las empresas, que contempla ese límite de inflación, lo que generaría un impacto muy fuerte en la recaudación”, dijo Di Pace a Infobae.

“La dinámica del nivel de precios del mes de abril se vio explicada fundamentalmente por los alimentos y bebidas, que registraron una variación de 4,0% explicada por los aumentos en carnes y productos lácteos”, indicó la consultora Orlando Ferreres & Asociados.

Nicolás Trotta, rector de la UMET (Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo), enfatizó que “todos los rubros subieron por encima del 2,5%, lo cual muestra que la inflación viene siendo generalizada en la gran mayoría de los productos de la canasta de los trabajadores”.

La tasa de inflación anual hasta abril de 2019 más que duplica la de 2018: un 55,8% frente a un 25,1%, según el INDEC.

Asimismo, en el acumulado de los primeros cuatro meses de 2019 llegó a 15,6%, frente a un 9,6% de enero-abril de 2018. Por lo tanto, la tendencia en el primer tramo de este año es aún seis puntos mayor a la de 2018, que en 12 meses sumó un 47,6%, la más elevada en 27 años.

“Incluso en el escenario en el que las presiones cambiarias logren ser domadas por el BCRA,no esperamos que se observe durante los próximos meses una significativa desaceleración de la inflación”, señaló un estudio de Ecolatina, debido a que “por el momento no se percibe la existencia de un plan integral que logre coordinar expectativas”.

“En las últimas semanas comenzó a tomar fuerza el visto bueno del Gobierno en relación alajuste trimestral de las paritarias, siendo incluso el costo laboral un driver más importante que el dólar a la hora de analizar el proceso inflacionario y al que no se le suele dar tanta importancia”, subrayó Ecolatina. (Infobae)

La industria se derrumbó un 14% en marzo

El INDEC informó que el índice de producción industrial manufacturero se contrajo un 13,45. Fue el peor desplome en 11 meses.

La recesión no para de impactar en la caída de la actividad y esta vez le tocó a un pilar de la economía: la producción industrial de marzo registró un desplome del 13,4% en términos interanuales. Así, alcanzó el undécimo mes consecutivo de contracción.

De acuerdo al INDEC, el primer trimestre de 2019 del índice de producción industrial manufacturero (IPI manufacturero) presentó una disminución de 11,1% en el acumulado del año respecto al del mismo año anterior. Se trató de la peor caída en los últimos 11 meses. (El destape)

30 % piso de inflación para 2019

El Gobierno ya analiza un dato preocupante: las empresas privadas, sobre todo las que tienen activos físicos altamente influenciables por el alza de precios, ya toman como un dato cerrado (no abierto al debate) que la inflación este año tendrá un piso del 30% Y es sobre este porcentaje que comienzan a elaborar sus planes financieros y presupuestos de costos e inversiones de capital para todo el ejercicio.

Según destaca Ámbito Financiero, esto incluye la estrategia estructural de precios finales que plantearán al público, tanto para bienes como para servicios. Y, en parte, incluye en lo que los técnicos denominan “inercia inflacionaria” hacia los precios y que deriva mes a mes en una herencia en la presión alcista de los precios. Además de obviamente alejarse ya definitivamente del 23% que se incluye en el Presupuesto Nacional para el 2019 aprobado el año pasado y del 28% que hace una semana estimó el Ministerio de Hacienda de Nicolás Dujovne ante el Fondo Monetario. El peor dato es que el 30% es piso, y podría ir ajustándose al alza en el segundo semestre del año.

La inflación este año tendrá un piso del 30% Y es sobre este porcentaje que comienzan a elaborar sus planes financieros y presupuestos de costos e inversiones de capital para todo el ejercicio.

El anticipo sobre un 30% de inflación para este año, venía siendo distribuido por varias de las consultoras más importantes del país que elaboran informes para las grandes empresas privadas, especialmente las denominadas “formadoras de precios”. Sin embargo el dato se venía sosteniendo más como una opinión que como una certeza. El clima cambió radicalmente el jueves 14, día en que el INDEC anunció que el IPC de enero llegaba al 2,9%; superando todas las expectativas tanto oficiales como de las mismas consultoras que esperaban en promedio un 2,5%. La proyección terminó de cerrarse cuando las empresas comenzaron a recibir los informes esperados para febrero, donde se espera un alza de los precios de entre 3,3% y 3,5%; tendencia que continuaría en marzo. Si esto se cumpliera, en el primer trimestre del año el alza de los precios se ubicaría en un acumulado de cerca del 10%. Para que se cumpla el Presupuesto entre el segundo y el cuarto trimestre del año la proyección debería alcanzar un acumulado de menos del 14%, lo que a esta altura (y con sólo un dato para todo el año) es una utopía. Lo que esperan las empresas, siguiendo los indicadores privados, es que en el segundo trimestre el dato sea algo más bajo que el período enero-marzo; y que recién para julio la empresa comience a operar a un ritmo de 2% mensual, con el que se llegaría a las elecciones de octubre. Y que los efectos del plan de restricción monetaria recién tengan sus efectos concretos en los precios luego de julio.

Desde el mercado financiero la interpretación que se hace es similar. Según el último informe de la Consultatio, “el análisis de los datos de inflación de enero muestra que el componente inercial de la inflación sigue siendo alto” ya que “la a suba de precios está siendo generalizada”. Para la consultora, “el frenazo de emisión monetaria que significó el nuevo régimen todavía no terminó de impactar en los precios. Además de los rezagos esperables que tiene la política monetaria, lo cierto es que al momento de lanzarse el plan los agregados venían creciendo al 45% interanual, y que a casi 5 meses de haber (casi) frenado el crecimiento de la base, el ritmo actual todavía es del 32%”.

Por su parte, Quantum menciona que “en términos de control de la inflación, el dato de enero de 2019 refleja un desacople entre las expectativas iniciales del programa y lo efectivamente observado. De hecho, los límites de la zona de intervención cambiaria se ajustaron al 3% mensual en el período octubre-diciembre 2018 y al 2% en enero-marzo 2019, lo cual indirectamente refleja la expectativa oficial de inflación al intentar mantener constante el tipo de cambio real bilateral. Por eso el dato de inflación del 2,9% encendió algunas alarmas, que de persistir más allá de lo proyectado puede dificultar el objetivo de reversión de la crisis y reelección de Macri”.

El Gobierno, y muchos privados, confían en que la presión inflacionaria puede comenzar a ceder y que los promedios mensuales ubicarse cerca del 2% (no mucho menos este año), recién para agosto o, en el mejor de los casos, hacia julio. Y que, en consecuencia, en el segundo semestre podría acumularse un número cercano al 12%. El problema para el cálculo final de 2019 es lo que pueda suceder en el segundo trimestre. Allí estará la clave sobre que tan lejos del 30% se podría ubicar el número final del año. El Gobierno confía en que hacia mayo comenzarán a notarse los resultados de la política de restricción monetaria y de la recesión, luego que haya pasado lo peor de la temporada de ajustes de tarifas de servicios públicos. Y que para junio o julio habrá buenas noticias que lleven tranquilidad a agosto. El problema es que si esto no se diera y continuara el ritmo alcista hasta julio, el 30% final incluso corre riesgo de quedar corto. Hay algo inevitable: la inflación ya proyectada impedirá que el Gobierno de Mauricio Macri acumule en su gestión una inflación de no menos del 190%. (APFDigital)

La economía volvió a caer en agosto

La producción de bienes y servicios descendió 1,6% y sumó el quinto mes consecutivo de indicadores negativos, con fuertes bajas en comercios y manufacturas, informó el Indec.

La producción de bienes y servicios descendió 1,6% en agosto último y sumó el quinto mes consecutivo de indicadores negativos, con fuertes bajas en comercios y manufacturas, informó el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec).

Las cifras del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE), que registra en los primeros ocho meses del año una contracción del 0,9%, mostraron en agosto una suba del 1,3% respecto de julio último.

En 8 de los quince rubros que componen el EMAE las variaciones fueron negativas. Entre ellos se destacan: el comercio, la industria y la actividad de servicios comunitarios.

Sectores que cayeron

El comercio fue el sector que mostró la mayor contracción con una baja del 5%, como consecuencia de la fuerte retracción del consumo interno.

Le siguió la industria manufacturera, que registró una contracción del 4,1%, seguida de la actividad de servicios comunitarios y sociales, con 3,4%.

También mostraron variaciones negativas en la comparación interanual el sector de transporte y comunicaciones con un 3%, y la explotación de minas y canteras con 1,4%.

En forma más leve también se contrajo la actividad en hoteles y restaurantes con una baja del 1,3%; la industria de la construcción, 0,7%, y la administración pública que se contrajo 0,6%.
Sectores que crecieron

El crecimiento de la pesca, con un alza del 13,2%, y de la actividad de bancos y la intermediación financiera, del 7,1%, impactó fuerte en el indicador y ayudaron a que la caída no fuese tan profunda.

También mostraron crecimiento electricidad, agua y gas con una suba del 3,3%, mientras tuvieron un alza más moderada la agricultura y ganadería, que mejoró 2,2%, en la comparación de agosto pasado con igual mes del 2017.

Mejoraron también la actividad inmobiliaria con una suba del 1,2%, la enseñanza 1,1% y los servicios sociales y de salud, con 1%, todas en la comparación interanual.

Los números de agosto no tienen aún el impacto de la crisis cambiaria, y se espera que en los próximos meses la actividad siga contrayéndose, como lo proyectan las consultoras privadas.

La consultora de Orlando Ferreres y la Fundación de Estudios Económicos Latinoamericanos (FIEL), ya adelantaron que la industria cayó en septiembre un 8%, el doble de la contracción de agosto último en ese sector (Ámbito.com)

Más de medio millón de empleos en peligro

(BAE Negocios) Según datos del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec), basados en los registros de la Aduana, las exportaciones de ropa cayeron 6,4% en el primer semestre de 2018 respecto a igual periodo de 2017.

El rubro textil quedó exento de los recientes recortes en los reintegros a la exportación que oficializó el Gobierno el 21 de agosto a través del decreto 767/2018. Pero este paliativo no parece ser suficiente. A principio de año, entidades como la Asociación de Curtidores de la Provincia de Buenos Aires, la Fundación Protejer, la Federación de Industrias Textiles Argentina y Asociación Obrera Textil, advertían que la caída del poder adquisitivo, el aumento de las importaciones y la fuga hacia el consumo externo, ponía en peligro más de medio millón de puestos de trabajo en el sector textil.

“El costo para los trabajadores textiles es cada vez más alto y la presión más fuerte, lo que lleva a una pérdida de competitividad en el mercado provocando cierre de empresas, suspensión y despidos de personal textil”, expresa Kahale. “Consideramos necesario un tratamiento impositivo que estimule el fortalecimiento de las pymes”, agrega el empresario.

La economía se hundió 6,7% en junio informó el Indec

La actividad económica se derrumbó 6,7% en junio en forma interanual, lo que representa la mayor contracción en la era Macri, según informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). El mal resultado del sexto mes del año hizo que la actividad pasara a signo negativo de 0,6% en el año.

Con el magro resultado, el nivel de actividad acumuló su tercera baja consecutiva, confirmando el escenario recesivo de la economía argentina. Resta un mes más para ingresar oficialmente en recesión ya que se pues se formaliza tras dos bimestres negativos.

Respecto de mayo, el Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE) retrocedió 1,3%, de acuerdo con los índices oficiales.

Fue a causa principalmente del desplome del 31% de la actividad agropecuaria producto de la sequía. Además, cayeron fuerte la pesca (-16,2%), y comercio mayorista y minorista (-8,4%).

La inflación de julio fue del 3,1 por ciento y ya suma casi 20%

La inflación de julio se ubicó en el 3,1% y acumuló en lo que va del año un alza del 19,6%, informó este miércoles el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC).

El rubro que más aumentó en julio fue transporte, con el 5,2%, seguido por recreación y cultura -por las vacaciones de invierno- con el 5,1% y equipamiento y mantenimiento del hogar, con el 4,2%.

Alimentos y bebidas -el que más incidencia tiene en los sectores de menores recursos- aumentó 4% en julio, indicó el organismo encargado de las estadísticas.

Los demás rubros registraron los siguientes incrementos: restaurantes y hoteles, 2,9%; salud, 2,8%; educación, 1,8%; vivienda, agua, electricidad, gas y otros, 1%; y comunicación, 0,6%.

El único rubro que cerró en baja fue el de prendas de vestir y calzado, con un retroceso mínimo del 0,1%.

La región del gran Buenos Aires tuvo una inflación del 2,8%, la menor de todo el país, y la más alta se registró en cuyo, con el 3,6%.

Las regiones del noreste y noroeste tuvieron un alza del 3,4%; la pampeana registró una suba del 3,3% y la patagónica creció 3,2%.

En junio, los datos oficiales arrojaron que la inflación fue del 3,7%, la más alta de los últimos dos años, mientras acumuló 16% en el primer semestre.

8,1 por ciento es la caída de la actividad industrial según el Indec

Con excepción de la industria siderúrgica, todos los segmentos de la manufactura registraron caídas interanuales. Entre las bajas, se destacó la metalmecánica, automotriz, industria química, caucho y plástico, refinación de petróleo y textiles.

El peor derrumbe desde la crisis de 2002

La actividad industrial cayó un 8,1 por ciento en junio frente al mismo mes el año pasado, informó ayer el Indec. Es el peor resultado desde julio de 2002, en plena crisis de salida de la convertibilidad. Con excepción de la industria siderúrgica, todos los segmentos de la manufactura registraron caídas interanuales. Entre las bajas, se destacó la metalmecánica, automotriz, industria química, caucho y plástico, refinación de petróleo y textiles. En el primer semestre, la industria argentina todavía se muestra en terreno positivo, aunque con un alza de apenas el 1 por ciento. El margen es muy reducido para absorber la seguidilla de caídas que se esperan en los próximos meses, así que se descuenta que el año termine en baja. Según la encuesta que realiza el Indec, para el tercer trimestre apenas el 13 por ciento de las empresas espera una mejora en la demanda interna.

El desplome industrial es un cóctel recargado. En primer lugar, la industria venía mostrando un comportamiento heterogéneo hasta antes de la corrida cambiaria que comenzó en mayo, con algunos sectores operando en positivo pero otros que seguían sin levantar cabeza. En marzo, la UIA explicaba “la industria marcha a tres velocidades diferentes”. Estaba el grupo de avanzada, con la construcción, maquinaria agrícola, sector químico, energético y en parte la industria automotriz. En un nivel intermedio estaban alimentos, economías regionales y la metalmecánica, mientras que los rezagados eran textiles, calzados y muebles. Es decir que antes de la crisis las cosas no eran color de rosa ni mucho menos, teniendo en cuenta que la industria apenas creció un 1,8 por ciento en 2017, lejos de compensar la caída de 4,6 por ciento en 2016.

Sobre ese terreno resbaladizo explotó la crisis. Por un lado, la devaluación encareció insumos y elevó fuerte las tasas de interés, deteriorando mucho la cadena de pagos. Pero además, el propio recorte de ingresos por la aceleración inflacionaria junto al fuerte ajuste fiscal en manos del FMI y la continuidad en la suba de tarifas hacen que las expectativas de ventas en el mercado interno estén por el piso, lo cual afecta inmediatamente a las decisiones de inversión y de producción.

Los sectores

La industria metalmecánica cayó en junio un 10,9 por ciento y recortó su mejora acumulada en el semestre hasta apenas un 0,8 por ciento. Ese resultado se explica por la caída de pedidos del sector agrario, como tractores, cosechadoras e implementos agrícolas a raíz de la baja de la producción agrícola por la sequía. En línea blanca, bajó la producción de heladeras y freezers, cocinas, termotanques y lavarropas, y cayó la demanda de envases metálicos para aerosoles y la industria alimenticia.

Otro factor que contribuyó a la baja de la metalmecánica fue la caída de pedidos de estampado y laminado de metales por parte de la industria automotriz. La producción de vehículos se redujo en junio un 11,8 por ciento interanual, tanto por la merma de autos como de utilitarios. En particular, las ventas a concesionarios de automóviles y utilitarios nacionales registraron caídas de 37,2 por ciento en junio. Según las autoridades de Acara, que agrupa a los concesionarios, la suba de precios por la devaluación junto al alza de las tasas paralizaron el mercado.

Un dato saliente del informe industrial de junio es la primera caída del año del sector de materiales de la construcción, que fue el puntal de la economía electoral durante el año pasado. La rebaja de la construcción se explica por el ajuste fiscal sobre la obra pública, de los rubros más afectados por el acuerdo con el FMI. Pero además, la suba del dólar impacta de lleno en insumos centrales como cemento y hierro redondo, lo cual frenó desarrollos privados, junto a la paralización del crédito hipotecario. También cayó la producción de vidrio que se utiliza para las botellas y frascos del sector de alimentos y bebidas, cuyo consumo quedó afectado.

El sector químico cayó un 10 por ciento en junio y acumula en seis meses una merma del 3,8 por ciento. La baja interanual se explica por la producción de agroquímicos y de fibras sintéticas y artificiales. En tanto, la fabricación de neumáticos se redujo en un 17,6 por ciento a raíz de la baja de ventas al mercado interno y de las exportaciones, mientras que las manufacturas del plástico bajaron un 10 por ciento. Ambos sectores están afectados por el ingreso de importaciones desde Brasil y China. La industria textil cayó 10,8 y acumula en seis meses una baja de 7,4, al tiempo que edición e impresión se redujo 4,2 y papel y cartón, 1,2.

Alimentos y bebidas cayó un 5,4 por ciento a raíz de la merma de la molienda de granos, carnes blancas, yerba mate y té y bebidas, por la baja en la fabricación de vinos, gaseosas, aguas y sodas. (Página 12)

La pérdida del salario ya supera el 9 por ciento

El índice de precios al consumidor alcanzó el 3,5%, según un informe privado. El tarifazo y el costo de los alimentos afecta sobre todo a los sectores de bajos recursos

La inflación de junio se ubicó en 3,5%, la más alta en dos años, y trepó en doce meses al 29,5%, según un informe privado. Si bien se esperan las estadísticas oficiales que publicará el Indec, el propio Gobierno recibió un adelanto y sabe que girará en torno al 3,4%.

Para encontrar un nivel similar, es necesario retroceder hasta mayo de 2016 cuando el índice de precios al consumidor había trepado al 3,7%.

Sin embargo, la inflación desde diciembre de 2017 a junio de 2018 ascendió a 16,1%, superando la meta del 15% establecida por el Gobierno.

La inflación de junio fue la más alta en 2 años y la pérdida del salario ya supera el 9% desde 2015

Un dato que demuestra el deterioro de los salarios reales es que entre noviembre de 2015 y junio de 2018 la pérdida fue del 9,1%, según un estudio del Instituto Estadístico de los Trabajadores (IET) de la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo (UMET).

Según este informe, en el 2016 el salario cayó un 5%; tuvo una recuperación parcial de 3 puntos en el 2017, pero en junio de 2018 la pérdida interanual es de 4%.

“El tarifazo en los servicios públicos y el costo de los alimentos (que en algunos productos registra subas superiores al 35% interanual) tuvo un efecto aún peor en los sectores de bajos recursos”, agrega el relevamiento.

En línea con una inflación que afecta más a los que menos tienen, el IET consideró que desde noviembre del 2015 a la fecha, la diferencia de la inflación entre el decil más pudiente y el de menos recursos, fue de 27,5%, perjudicando a los sectores con menos recursos.

“Hay servicios donde la inflación mensual registra subas de hasta 7,5 puntos, como el área de esparcimiento; de 5% en Salud; Transporte y Comunicaciones (4,3%)”, indica el informe.

Los Alimentos y Bebidas registraron un aumento de 4,1% aunque se verificaron subas superiores al 8%, como las verduras (8,3%) o los aceites y grasas (7,9%).

En junio el 51% de los 327 rubros relevados registró alzas mayores al 3%; mientras que el 71% de los rubros verificó subas superiores al 1,5%.

Nicolás Trotta, Rector de la UMET, advirtió que “el plan del Gobierno no parece tener horizonte y sólo demuestra agravar la situación económica del país”.

En el caso de los jubilados, la inflación interanual para este sector escaló hasta el 31,3%; mientras que la variación de precios mensual fue del 3,3%. La principal razón del aumento que sufren los jubilados se da en el alza superior en ítems como la Salud (7,9% contra 3,96%) y los servicios públicos (5,55% en comparación con 2,90% de los asalariados); también los alimentos registraron subas superiores.

Empeoró la distribución del ingreso

La distribución del ingreso empeoró en el primer trimestre del año pasado, previo a la crisis cambiaria, de acuerdo con las cifras difundidas este jueves por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).

Empeoró la distribución del ingreso en el primer trimestre del año (antes de la corrida)

Esta desmejora en la equidad de la distribución del ingreso nacional se expresó en las mediciones que realiza el instituto oficial, que muestran que el denominado Coeficiente de Gini exhibió 0,440 puntos en los primeros tres meses del año frente al 0,437 registrado en el mismo período de 2017. (Diario Ambito.com)

Crece la pobreza y casi 34% de los niños se alimenta en comedores

por Diego González

La pobreza alcanza al 48,1% de los niños en Argentina. De ese valor se desprenden varios indicadores que marcan la carencia que están viviendo los menores en nuestro país. En el caso de la alimentación, mientras un 17,6% tiene déficit en sus comidas, un 8,5% pasó hambre durante 2017, según el último informe de Barómetro de Deuda Social de la Infancia de la UCA que además indica que aumenta de manera constante la asistencia a comedores infantiles.

Las cifras, que son de finales del año pasado, podrían acrecentarse en un contexto como el actual con devaluación, inflación, shock tarifario y caída del salario real. El último índice de pobreza del INDEC marcó 25,7% en el segundo semestre del año pasado y se espera que regrese al 29% a fin de año, según estimaciones de la UCA . En el caso de la niñez el número es mayor porque se trata de una medición multidimensional, no solo en base al precio de la canasta básica.

El trabajo del barómetro, realizado en base a encuestas a más de 5.700 personas de conglomerados de 80.000 habitantes, analiza inequidades asociadas a cada dimensión de los derechos del niño, por eso se relevaron datos sobre alimentación, salud, hábitat, subsistencia, crianza y socialización, información, educación y trabajo infantil.

Alimentación, hábitat y salud, que son los pilares por los que se debe analizar la pobreza fueron los indicadores que arrojaron números más preocupantes. La investigación se viene desarrollando desde 2010 anualmente. En esta última edición se realizó un ajuste metodológico sobre la muestra ya que tomaron datos del último censo, antes trabajaban con el de 2001. Si bien en las series (2010 – 2017) se respetó la anterior metodología, se hizo un nuevo apartado solo para 2017 en donde hay una foto más certera de la realidad.

“El dato de 2017 es mucho más representativo de la estructura actual Argentina”, explica Ianina Tuñón, Investigadora Responsable del Barómetro en una rueda de prensa de la que participó ámbito.com. Además advierte que estos datos muestran “una estructura social más empobrecida que se nota en todos los indicadores”.

Pobreza y alimentación

La medición arroja que en 2017 hubo un 48,1% de niños, niñas y adolescentes pobres y en el interior de ese grupo se estima a un 10,2% en situación de indigencia. En cuanto a la distribución geográfica, en el Conurbano Bonaerense mostró el mayor índice ya que la pobreza alcanza al 54,2% de los niños.

Ligado a este fenómeno se observa un déficit alimentario de 17,6% (chicos que no comieron correctamente) y 8,5% en su nivel más grave, es decir hambre. Además se detectó que de ese universo de niños un 33,8% asiste a comedores escolares, siendo nuevamente el GBA el espacio con mayor cobertura alimentaria directa con 37,7%.

Según la investigadora de la UCA, hay cada vez más asistencia a los comedores. Si bien desde el 2010 al 2016 esta participación se mantuvo en un rango del 25%, en el último año creció más de cuatro puntos porcentuales y se fue a 32,7%. “No está siendo suficiente la AUH y la asistencia directa ya que este indicador no ha dejado de subir desde 2014”, completa Tunón.

La especialista adelanta la publicación de otro trabajo en donde estudios cualitativos en villas marcan “que la mayor parte de los hogares comen exclusivamente de la comida que van a retirar de los comedores comunitarios de los barrios”. “En estos hogares se bajó el consumo en cantidad y calidad, por eso los niños redujeron la cantidad de comidas que hacen al día”, grafica.

Según los datos del último año el 9,2% de los chicos en Argentina pasó hambre. Una Tendencia que se encamina a aumentar en los próximos meses, según adelantan otros especialistas.

Hábitat y salud

El informe destaca que el 51,3% de la infancia y adolescencia reside en espacios barriales nocivos en términos de la contaminación ambiental. Otros números que preocupan son que la precariedad en la construcción de la vivienda afectó en 2017 a casi el 25% de la infancia, la situación de hacinamiento al 22,5%, y las carencias en el espacio del saneamiento al 46,2%.

La problemática del saneamiento está fuertemente localizada en el GBA donde afecta al 63,7%. Sobre este punto Tuñon remarca que desde 2010 a la fecha hubo mejoras: en esa época afectaba al 47,2% a nivel nacional y el año pasado se ubicó en 41,3%. Sin embargo, recalca que habrá que estar atentos a cómo evoluciona este indicador pues la nueva política oficial de reducir más el déficit fiscal podría afectar a las obras.

En otro orden, el 52,7% de la infancia en la Argentina tiene como única opción para la atención de su salud el servicio público. Esta dependencia alcanza al 80,9% de los chicos en el estrato más bajo. “Esto nos hace preguntar cuales son los desafíos del Estado para garantizar la atención de niños y adolescentes”, lanzó.

Otras variables

El 67% de los chicos escolarizados en la educación primaria y secundaria asiste a escuelas de gestión pública. En cuanto a las carencias se detectó que el 48,9% de los chicos en la escuela primaria carecen de ofertas en el espacio de las nuevas tecnologías y un estudiante de escuela estatal tiene 3,5 veces menos chances de acceder a esta oferta que pares en escuelas de gestión privada.

Esta variable se puede asociar también con el derecho a la información. Si bien hay acceso a Internet en todas las franjas sociales, la conectividad en el hogar es sensiblemente menor entre los más pobres que dependen de conexiones móviles en su mayoría por tarjetas prepagas. También se detectó deficiencia en los saberes tecnológicos.

“La escuela no está acompañando, se está corriendo y cada vez enseña menos computación”, se lamenta Tuñón y recuerda que desde 2010 cuando se entregaron las netbook no hubo más actualización de programas y de aparatos. “Observamos un estancamiento y un posición regresiva que va a llevar a que crezca más la desigualdad social”, cierra.

Durante la presentación estuvieron presentes cuatro de los 68 candidatos a Defensores del Niño de Nación, un cargo que debe bregar por los derechos del niño y que está vacante desde hace 12 años. El Congreso comenzó el año pasado el proceso de selección pero quedó frenado con el recambio legislativo. En la charla María Susana Ciruzzi, Marisa Graham, Juan Facundo Hernández y Nora Pulido compartieron su preocupación por los resultados del informe y explicaron que el rol que buscan ocupar podría tal vez ayudar a mejorar esos indicadores.

En una evaluación final Tuñón sostuvo que desde 2010 a la fecha hubo algunas mejorías. “Casi todos los aspectos están mejor, pero los niveles de déficit son tan altos e inaceptables que es complicado pensar que estamos mucho mejor”, sentenció. (Diario Ambito.com)

Cresto relativizó los datos positivos del Indec y advirtió por el aumento de la pobreza

El intendente de Concordia fue consultado sobre los datos oficiales que muestran una caída del desempleo y dijo que “en la realidad del día a día, lo que se ve es otra cosa”. Admitió preocupación por la situación económica.

El intendente de Concordia, Enrique Cresto, relativizó los datos dados a conocer por Indec esta semana que muestran que en el último trimestre de 2017 el desempleo bajó al 7,2% y afirmó que “en la realidad del día a día, lo que se ve es otra cosa”.

En declaraciones enviadas a NOTICIAUNO, señaló que “más que los datos del INDEC en cuanto a desocupación, nos preocupa que siga aumentando la pobreza”, y argumentó que “si la gente tiene trabajo pero el costo de vida sigue aumentando son muchos más los que caen bajo la línea de pobreza”. En ese marco se refirió a los tarifazos autorizados por el gobierno nacional y recalcó que “al subir la luz, el gas y la canasta básica cada familia tiene que gastar más para no ser pobre. Y la situación es mucho más grave para el que no tiene empleo”.

Cresto admitió su preocupación por el crecimiento de la pobreza y lo vinculó a una “economía en recesión” y remarcó que “detrás de cada cifra que difunden las encuestas hay familias que sufren. En este escenario difícil, es donde más presente tiene que estar el Estado y con soluciones que no pueden esperar a mañana”, agregó.

También se refirió a la insuficiencia de las políticas locales para combatir los índices de desocupación y puso el foco en las medidas económicas del gobierno nacional. “Evidentemente estamos muy lejos de los niveles de desocupación de la crisis del 2001, cuando los índices superaban el 20 %, aclaró el intendente, “pero lo que vemos en cuanto al crecimiento de la pobreza nos preocupa mucho. Y ante esta realidad del aumento del costo de vida, que responde principalmente a indicadores macroeconómicos típicos de una economía en receso, las medidas que podemos impulsar a nivel local no alcanzan, no son suficientes”, agregó.

Finalmente, Cresto respaldó el planteo del gobernador Gustavo Bordet sobre una tarifa eléctrica diferenciada para la región y destacó que hay que comprender que “cuando hay recesión y caída del consumo y la producción Concordia es muy vulnerable”.

“La problemática energética es un tema que requiere urgente atención en los niveles donde pueden tomarse las decisiones que posibiliten una tarifa eléctrica diferenciada para la región y que la luz cueste menos tanto para la industria como para los hogares de los concordienses”, concluyó.

 

Fuente: Noticiauno

Inflación de 2017 fue 25%, ocho puntos más de lo previsto

Diciembre cerró como uno de los meses con mayor inflación de todo 2017, por la suba de tarifas, combustibles y prepagas. El jueves 11 el Indec dará a conocer el dato oficial.

por María Iglesia

La inflación de diciembre se ubicará entre el 2,5% y el 3%, de acuerdo con las estimaciones de las consultoras para el último mes del año pasado. Al estar entre estos porcentajes, se convertirá en uno de los meses más fuertes en términos de subas de precios de todo 2017 y se situará en el “top 4”, junto con las de febrero (2,5%), marzo (2,4%) y abril (2,6%).

La inflación de 2017 cerró en 25%, ocho puntos por encima de la meta oficial

En un año en el que impactaron subas de tarifas y combustible, aunque también alimentos y bebidas, entre otros, 2017 terminará con una inflación de entre 23,5% y 25%, similar a la de 2014.

“Nuestro número va con 2,9% en diciembre para el GBA”, sostuvo Martín Vauthier, de EcoGo. La inflación que proyectan a nivel nacional es de en torno a 2,5%. “Con alimentos y bebidas que crecieron sólo 0,5% mensual, la aceleración frente a noviembre fue explicada por el rubro de vivienda (con una suba 11,5%), que captó las subas en electricidad (segmento de distribución en el AMBA) y gas natural (precio mayorista)”, detalló.

Agregó que también impactaron las subas en naftas, servicio doméstico y prepagas. “Entre electricidad y gas explicaron alrededor de la mitad de la suba del índice en el mes, con 1,5 puntos porcentuales. En tanto prepagas y servicio doméstico agregaron alrededor de 0,2 puntos porcentuales en cada caso”, señaló.

Otras estimaciones

En Ecolatina, estiman que diciembre va a terminar rozando el 3%, para la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano, porcentaje con el que el año finaliza en un 25%. A nivel nacional será de entre 2,5% y 3%, lo que se traduce en un IPC de 24%. “Vuelve a la velocidad crucero”, definió Lorenzo Sigaut Gravina. Según identificó, entre 2007 y 2017 el IPC que elaboran desde la consultora (que abarca el GBA) promedió el 25% por año, es decir, en torno a 2% promedio mensual. Recordó que tras la fuerte presión de los precios en 2016; en 2015 cerró en 28,3% y, en 2014, en 36%.

En diciembre último, los combustibles subieron un 6%. A esto se agregó el incremento de las tarifas, que para el caso de la electricidad fue de 19% en diciembre (y otro 12% en febrero) y de 45% para el gas, en promedio, aunque este porcentaje difiere según la categoría de usuario que se trate. También en el último mes se computó un aumento para las prepagas, de un 6%, y para el personal de casa particulares un 12%. “Alimentos y bebidas estuvo relativamente tranquilo, entre 1,5% y 2%; y la inflación núcleo fue de alrededor de 1,5%”, agregó Sigaut Gravina.

Siguen las apuestas

Para Nicolás Abuchar, de Elypsis, el año terminará con una inflación del 24%, con una suba de 2,6% para diciembre. Similar estimación es la de Fausto Spotorno, de Orlando J. Ferreres y Asociados (OJF). “Va a estar entre 2,5% y 3%, pero la última semana de diciembre fue bastante importante en materia de precios”, sostuvo. Así, para el año la prevén en 23,5%.

En CyT Asesores estimaron una inflación de 2,5%, por lo que el año cerró con 22,4%. “El dato mensual de fue el más elevado del año, lo que estaba dentro de lo previsto por la alta concentración de aumentos de precios regulados que se habían anticipado”, señalaron.

El Indec dará a conocer el dato de inflación de diciembre (y el cierre del año) el jueves 11. En noviembre, el IPC marcó 1,4% a nivel nacional y, en el acumulado del año, llegó a 21%.

Panorama económico: El gobierno quiere ganar tiempo

La decisión del Gobierno de modificar las metas de inflación para los próximos tres años no altera en nada las inconsistencias del modelo económico.

 

por David Cufré

Tampoco el corrimiento del tipo de cambio que trae aparejada esa determinación. El resultado de la baja marginal de la tasa de interés que el Poder Ejecutivo le impuso al presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger, llevará el dólar un poco más arriba, generará mayor inflación, impactará en un menor crecimiento económico si las paritarias no compensan la aceleración de precios y eventualmente obligará al Ministerio de Finanzas a elevar la emisión de deuda si la bicicleta financiera que acerca dólares para tapar una parte del agujero externo aminora su marcha en los próximos meses. También puede desalentar la demanda de créditos que ajustan por UVA (IPC), ante el reconocimiento público del fracaso de la estrategia antiinflacionaria. En dos años de gestión, Mauricio Macri consiguió en 2016 la inflación más alta en 25 años, con 41 por ciento en el área metropolitana, y terminará 2017 en un nivel igual o mayor al de 2015. ¿Cuál sería la ganancia para el Gobierno de dejar un poco de lado el fanatismo de Sturzenegger con las metas de inflación? La expectativa del equipo económico es liberar tensiones frente al reclamo de sectores exportadores –principalmente agropecuarios– por el atraso cambiario, mientras avanza con el ajuste del gasto público para intentar achicar el déficit fiscal (primario) como le exige el mercado y su principal vocero, el FMI. También aspira a que una reducción de las tasas dinamice la inversión privada y el financiamiento al consumo, aunque sea en el margen. En definitiva, administrar los tiempos de una crisis económica que si llegara a estallar antes de las elecciones de 2019 dañaría las posibilidades de continuidad del proyecto neoliberal en marcha.

2018 y 2019: Devaluación, tarifazos, despidos en el sector público y ajuste del gasto

El plan para 2018 y 2019 elaborado en la Casa Rosada se asemeja en lo esencial al que desarrolló los primeros dos años de mandato: devaluación, tarifazos, despidos en el sector público y ajuste del gasto el próximo año (como lo hizo en 2016, cierto que en aquel momento con mayor intensidad), y apreciación cambiaria y política fiscal expansiva (en comparación con 2018) para 2019, como ocurrió en 2017 al activar la obra pública de cara a los comicios legislativos. La ecuación general debería dar un próximo año deslucido y un 2019 un poco mejor para elevar las chances electorales del oficialismo. Si ese esquema funcionará o no en términos macroeconómicos y políticos se verá con el tiempo. Lo que resulta evidente es que el proceso no depara nada bueno para las mayorías populares, que vienen perdiendo derechos adquiridos a velocidad crucero desde el arranque mismo del experimento de los CEO y seguirán así mientras no le pongan freno. Las reformas previsional, tributaria y la próxima reforma laboral que el jefe de Gabinete, Marcos Peña, anunció para febrero son los ejemplos más potentes de esa dinámica de distribución regresiva del ingreso que vino a imponer la alianza del PRO, la UCR y, como se ve, un sector no menor del peronismo. El compromiso que demuestra la mayoría del sistema político en este momento –incluidas las patas mediática y judicial– es una de las mayores fortalezas del proyecto del establishment. Las inconsistencias económicas que se acumulan y ejercen cada vez más presión son, en cambio, su mayor desafío.

El sinceramiento relativo de las metas de inflación procura expulsar algo de los vapores que se concentran por las incongruencias del plan. El Gobierno prefirió pagar ahora el costo de esa corrección antes de verse forzado a hacerlo más adelante, seguramente más apretado por el mercado y con menos margen de maniobra, asumiendo el riesgo de un perjuicio superior. Por ejemplo, a una corrida y una devaluación más descontroladas. Sturzenegger no tuvo más alternativas que aceptar o renunciar, y por lo que se ve prefirió guardarse un poco de orgullo para mejor ocasión. El reconocimiento de esa pérdida, sin embargo, no resuelve los problemas de fondo, que siguen tan presentes como antes de que el objetivo inflacionario subiera de 10 a 15 por ciento para 2018.

Déficit comercial llegó a un record histórico

La promesa original de que un presidente empresario y un gabinete de ejecutivos pro mercado atraerían una ola de inversiones se esfumó hace mucho. Tampoco inspiraron la confianza prevista para terminar con la fuga de capitales, que de hecho se ha consolidado como uno de los problemas estructurales de la economía nacional. El Gobierno sigue sin hacer nada sustancial para resolver el desequilibrio del sector externo. El déficit comercial es record histórico por la apertura importadora, en tanto que las exportaciones crecen este año a un ritmo de apenas el 1,2 por ciento. Las proyecciones de economistas oficialistas para el año que viene sostienen que el rojo comercial seguirá en aumento, para superar los 8000 millones de dólares. La salida de divisas por turismo al exterior es incluso superior a esa cifra, para tocar los 11.000 millones en 2017. Y el pago de intereses de la deuda es el rubro del presupuesto que más crece en 2018. A ello se suma la remisión de utilidades de las multinacionales a las casas matrices, dando forma a un combo explosivo que por ahora solo logran disimular la avalancha de deuda pública y el ingreso de capitales especulativos. La primera conferencia de prensa del equipo económico a pleno ni siquiera mencionó la cuestión. Los funcionarios hicieron referencia con exclusividad al déficit fiscal, como si la insuficiencia de dólares genuinos –a través de las exportaciones y la inversión extranjera directa– y la hemorragia de divisas no fueran el tema más importante a encarar y el que origina los desajustes más peligrosos. A esta altura, el silencio se explica en que el Gobierno prefiere hacer como que no ve la bola de nieve, porque de hacerlo estaría obligado a revisar aspectos centrales de la política económica. Antes que eso, se dedica a demorar lo más posible el momento del impacto.

El déficit comercial es record histórico. Las proyecciones de economistas oficialistas para el 2018 sostienen que superará los 8000 millones de dólares.

Las autoridades económicas, por otra parte, tampoco explicaron por qué fracasó el esquema de metas de inflación. Para 2016 la pauta prevista era un alza del IPC del 20 al 25 por ciento, pero en el área metropolitana terminó marcando 41. Y para este año el objetivo era de entre 12 y 17 por ciento, contra el 23 o 24 que informará el Indec en un par de semanas. Frente al desvío evidente que también se produciría en 2018, con una meta del 10 y expectativas de mercado que antes de los anuncios ya se ubicaban en 16,6 por ciento, aceptaron la suba a 15 puntos. Pero eso fue todo. La única explicación que esbozaron Peña y el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, fue que la culpa la tuvo el gobierno anterior porque ellos no pudieron calibrar bien cuando tomaron el poder. A Sturzenegger no le dio la cara para aclarar que la meta de inflación de 10 por ciento el año que viene la fijó él hace dos meses, cuando dijo que de ninguna manera estaba dispuesto a cambiarla. Ninguno de los tres, más allá de eso, pudo indicar por qué hasta ahora la política de tasas de interés no logró controlar la inflación como lo preveían, y por qué funcionaría a futuro. En este tema también lo único que parece preocuparle al Gobierno es ganar tiempo, mientras avanza con las reformas estructurales que cristalizan un país cada vez más desigual.

 

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Imagen: Télam