kirchnerismo

Protagorismo

por Ceferino Namuncurá

«El hombre es la medida de todas las cosas».

Protágoras

Apelando a la redención de ustedes o al menos a su entendimiento, hago abuso de este neologismo titular.

Leía, días atrás, una nota del diario Perfil «Casi una carta para Graciana Peñafort» escrita por el periodista Edi Zunino, en la cual expresaba su convulsión frente a tres ejes que pasó a detallar: la deuda del Estado frente a la democracia en relación al funcionamiento de los servicios de inteligencia; la victimización del kirchnerismo frente a las persecuciones -que entiende como impostadas- y por último, la valoración del periodismo argentino.

No es mi intención adjudicarme un absolutismo de interpretación; mí mirada es una más, adjunta a la que ustedes harán cuando accedan a dicha nota. Ahora bien, si me permito opinar, frente a un tema que no admite -a mí modo de ver- una conceptualización abstracta, optaré por una mirada corta al escenario y no al libreto.

Me refiero a lo siguiente: es deseable al menos mostrarse interpelado por esos tres ejes que apenas son un abismo, pero creo que más debe hacernos ruido, el fondo de dicho abismo que hemos cavado con nuestros mismos pies. En ese fondo se encuentra no un «fatum», nada más lejos que un destino, allí yace un principio insoslayable de estos tiempos, la de los propios cánones de moral de nuevos estereotipos.

Son dichos preceptos, definidos en razón del servilismo de algunos «comunicadores», desde la abyección por otros y producto de la cobardía de unos cuantos, cánones que conviven con definiciones de rimbombante republicanismo en el lenguaje elusivo y repulsivo de personajes a sueldo.

Coincido con el primer eje del periodista Zunino. Sin embargo, hubiese sido una magnífica oportunidad para cuestionar y repensar qué es aquello que entiende por «Estado», frente a la banalización conceptual que ha hecho del mismo el gobierno que a poco más de seis meses, se ha ido. ¿Es aquel mismo que pergeñaron nuestros patriotas? ¿El que pensó Yrigoyen? ¿O acaso el que sublimó nuestro Juan para que este país sea de todos? ¿O se trata de un Estado prisionero de los poderes de turno? El de empresarios devenidos en funcionarios, de las corporaciones… ¿O de ese que sirvió para acallar voces de los excluidos y perseguir a quienes piensan distinto?

En nombre de un nuevo republicanismo, sale a la luz algo insostenible, la herramienta de inclusión, vaciada, utilizada para fines de proscripción y estigmatización.

Protágoras fue acusado de sofista y reivindicado por Platón como pensador. Sofista, filósofo o pensador, un eslabón del genio griego, de la filosofía de la historia y del hombre sustancial, trascendente. Ni en sueños imagino ver cumplir su profecía por hombres indignos, con míseros puntos de «rating», creyéndose patrones y medida de las cosas de este siglo. Comunicadores que venden panfletos como libros, sin estatura de filósofos, pensadores o sofistas, que medran con verdades de conventillo. Quienes degluten un contrato social y se arropan de representatividad, ya que han internalizado ser la reserva moral, para disfrazar su servilismo.

Es entonces que ha de ponerse blanco sobre negro, aunque no le guste a Zunino, porque se tiene la legitimidad del voto, porque el peronismo o el kirchnerismo, tiene la legitimidad de la historia a la que nunca podrán apelar los periodistas de este siglo.

Aun cuando les cueste abjurar a este pensamiento, cuando se enanquen en análisis subrepticios, deberán poner el todo sobre la mesa de discusión y no solo aquello que ven en la superficie.

Se podrán tener muchas deudas como lo afirma el periodista, pero como nunca, está a la vista, es la política y el Estado lo que conjura tragedias como las de estos tiempos. Lo es también un lenguaje sin prejuicios, sin tabúes, de un periodismo que no transe, que piense distinto, donde lo importante es lo veraz, desde su convencimiento.

La construcción de estos tiempos es lo que nos desafía a saldar deudas si ha de ser necesario, donde no hay lugar para los apologistas del miedo, para quienes viven en la sombra.

Más que nunca es necesaria una discusión a página abierta pero el primer lugar lo deben ocupar los excluidos, los que poco importaron, los que todavía esperan para dejar en nuestra Patria su impronta. (Identidad Colectiva)

¿Hace falta dar la batalla cultural?

Dante Augusto Palma

Especialmente a partir del conflicto con las patronales del campo, allá por el año 2008, se instaló fuerte la idea de que el verdadero cambio de la Argentina tenía que ser un cambio cultural. Para decirlo sintéticamente, se afirmaba que el sentido común argentino era un sentido común liberal antipopular que estaba siendo estructurado por los medios de comunicación. Era, entonces, el momento de dar “la gran batalla” que era “la batalla cultural”. Influenciados por ciertas lecturas del teórico italiano Antonio Gramsci, la misma idea atravesó buena parte de Latinoamérica y para muestra basten las palabras de Álvaro García Linera en el décimo encuentro de Intelectuales realizado en Caracas en el año 2014: “es más fácil hacer una revolución que profundizar la revolución. Porque es más fácil hacer una revolución aprovechando la crisis del orden neoliberal pero es mucho más difícil anular el orden neoliberal en el espíritu, en la ética, en el habla (…) en el sentido común”. (…) Hay que utilizar todas las herramientas posibles para desmontar el viejo orden lógico y ético del mundo para introducir las pautas de un nuevo orden lógico y ético del mundo: la escuela, la radio, la televisión, la universidad, los debates, las reuniones, la academia, los sindicatos, los barrios, las reuniones entre amigos, el teatro, el dibujo, absolutamente todo”.

Creo que hay que ser muy obtuso para negar la importancia de las batallas culturales, más allá de que luego haya discusiones acerca de los diagnósticos, los modos, el alcance, etc. Pero a juzgar por el resultado de las elecciones que se vienen dando en Argentina últimamente hay diversas interpretaciones acerca de quiénes han sido los ganadores de esa batalla y hasta qué punto puede llegar a ser un error pensar que ésta es la única batalla que hay que dar.

Una mirada posible podría ser que el gran ganador ha sido Macri por varias razones: en primer lugar, su gobierno, enormemente inepto en casi todas las áreas, fue eficaz en lo que tiene que ver con “la batalla cultural” a punto tal que en los primeros meses del 2016 ya estaba instalado que el problema de la Argentina no eran los modelos económicos sino la corrupción, que los derechos eran prebendas, y que el Estado debía reducirse para impulsar el emprendedorismo individualista. En ese contexto, el macrismo revalida en las urnas, específicamente en las elecciones de medio término, permitiendo que un candidato menor como Esteban Bullrich triunfe ante la principal espada del peronismo: CFK. Y si en lugar de Esteban Bullrich ponían un ladrillo iba a ganar igual, con todo respeto por el actual senador. Es más, podría pensarse que el gran triunfo de Macri se confirma en el hecho de que en 2019 el kirchnerismo tuvo que ceder sus principales espacios a todos aquellos peronistas o no peronistas que lo criticaron: desde el propio Alberto Fernández, pasando por Felipe Solá, varios gobernadores, Pino Solanas, Massa y hasta un candidato en la ciudad que no se define como kirchnerista y lleva a Victoria Donda en la lista. Claro que no es comparable pero siempre se recuerdan aquellas declaraciones en las que Thatcher decía que su mayor legado había sido que su adversario, Tony Blair, hubiera tenido que acomodar su discurso y acabar “pareciéndose a ella”. Este no es el caso de Alberto Fernández, claro está, porque Fernández asumiría con un discurso que se aleja de Macri pero alguna pluma macrista optimista podría decir que estos cuatro años desastrosos al menos sirvieron para que el peronismo deba moderarse para ganar.

 

Una mirada posible podría ser que el gran ganador ha sido Macri por varias razones: en primer lugar, su gobierno, enormemente inepto en casi todas las áreas, fue eficaz en lo que tiene que ver con “la batalla cultural” a punto tal que en los primeros meses del 2016 ya estaba instalado que el problema de la Argentina no eran los modelos económicos sino la corrupción.

 

Sin embargo, por otro lado, algo parecido, y utilizando el mismo comentario de Thatcher, recuerdo haber escrito durante el año 2015 cuando Macri de repente se “kirchnerizaba”, se moderaba para parecer desarrollista y te decía que no ibas a perder nada de lo que era tuyo. Era un “MaKri” porque, al menos en las promesas de campaña, se escribía con K y el estar obligado a prometer lo que no iba a cumplir, a mostrarse como lo que no era para poder ganar la elección, podía interpretarse como uno de los grandes legados de una batalla cultural que el kirchnerismo parecía haber librado con relativa eficacia, o, al menos, eso era lo que parecía. Esto podría confirmarse tras la paliza electoral que en agosto último recibiera el gobierno. Es más, alguien podría decir, en caso de que en octubre triunfe Alberto Fernández, que nos la pasamos repitiendo que el sentido común argentino es liberal pero entre 2003 y 2023 tendremos 16 años de gobierno popular, y el peronismo, que estaba contra las cuerdas y a merced de un gobierno que lo persiguió y que además tuvo el apoyo del establishment nacional e internacional, los medios, Estados Unidos, el FMI y los presupuestos de Nación, Provincia y Ciudad, no solo resistió sino que se reinventó para arrasar en las urnas.

¿Este resultado supone que triunfó el discurso de la solidaridad por sobre el emprendedorismo, el del Estado de Bienestar contra el modelo de Estado mínimo, el de la patria grande latinoamericana por sobre el alineamiento a la política estadounidense? ¿Puede decirse que, contrariamente a lo que se piensa, el sentido común es más peronista que liberal?

Sinceramente creo que no, aunque probablemente haya que pensar que no hay un solo sentido común en la Argentina sino que coexisten cosmovisiones distintas que según las tendencias y las épocas son más o menos preponderantes. A lo sumo, si hubiera un solo sentido común no se sigue de él necesariamente un voto hacia algún u otro candidato de esta dividida Argentina.

Pero en todo caso, y a manera de hipótesis, del mismo modo en que advertimos que es un error suponer que la economía es la única razón para determinar el voto, puede que el kirchnerismo haya depositado demasiadas esperanzas en el hecho de que librar esa batalla cultural y alzarse con la victoria, garantizaba resultados electorales. Es más, si bien el panperonismo se nutre fuertemente de ese kirchnerismo fuertemente ideologizado habría que admitir que el resultado de estas elecciones poco tienen que ver con batalla cultural alguna, al menos en lo que respecta a subir ese techo de 30 o 35 puntos que CFK tenía. De hecho se orillan los 50 puntos y es posible que se los supere gracias a una estrategia electoral muy inteligente y frente a una crisis económica descomunal capaz de arrasar con todo, incluso con el sentido común liberal, si es que fuese el único existente. Pero esos casi 20 puntos de diferencia no votaron a Alberto Fernández porque Clarín mienta o porque abracen la utopía de la patria grande. Quizás lo hicieron simplemente porque tienen menos plata en el bolsillo que hace 4 años.

Que la batalla cultural pueda no ser determinante y que deba admitirse que hay otras variables que inciden en el voto, no significa que sea una disputa que deba dejar de darse pero sí supone adjudicarle su real magnitud y relevancia. Porque lo más cómodo siempre es suponer que quien no vota kirchnerismo es un lobotomizado lector de Clarín. Pero eso no explica cómo puede ser que a veces, ese lector o algún lector que no votó kirchnerismo ni peronismo en los últimos años (porque no comparte para nada esa cosmovisión), finalmente vuelva a depositar la confianza en el movimiento que liderara Perón. (Emisora Regional)

 

 

Capitanich en Paraná llamó a la unidad contra el Gobierno y traidores

El intendente de Resistencia encabezó un encuentro del kirchnerismo donde llamó a la “unidad en la diversidad” para llegar al Gobierno en 2019. También dijo que “no podemos estar con los traidores” que pactan con el macrismo.

El intendente de Resistencia, Chaco, y ex Jefe de Gabinete del kirchnerismo, Jorge Capitanich, disertó este sábado en Paraná, en la Escuela Normal, convocado por sectores del peronismo que reivindican los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner y que impulsan la consigna “Hay 2019”.

La mesa principal estuvo encabezada por el exgobernador y presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Urribarri; el exvicegobernador José Cáceres; los exintendentes de Paraná, Blanca Osuna y Julio Solanas –hoy diputado nacional-; el diputado nacional Juan Manuel Huss; los diputados provinciales Emilce Pross y Pedro Báez, entre otros dirigentes.

Llamado a la unidad

Capitanich centró su discurso en conformar una “unidad en la diversidad” que sea alternativa de Gobierno en 2019 y frustrar la reelección del presidente Mauricio Macri (Cambiemos). Pero marcó un límite: “No podemos juntarnos con los traidores”, dijo.

“Las corporaciones se han apropiado del Estado para vaciar de contenido las democracias occidentales. Hoy las democracias occidentales expresan un vaciamiento en la representatividad popular”, arrancó.

Luego agregó que “la democracia no puede ser administrada por ricos, por las corporaciones económicas que se apropian del Estado como instrumento para distribuir la riqueza en una concentración económica sin precedentes”.

En ese marco, llamó a “rescatar la democracia desde el punto de vista de representación de voluntad popular” y “tener el coraje y la hidalguía para hacer valer los derechos del pueblo”.

En su larga exposición, no dudó en hacer referencia a aquellos dirigentes peronistas que considera que están más cerca del macrismo. En esa línea, lanzó: “Nosotros no podemos estar con aquellos traidores que son capaces de acordar con el gobernante de turno con el objeto de cercenar los derechos sociales del pueblo”.

Enseguida, el intendente de Resistencia afirmó: “No puede ser que cualquier amenaza estemos pactando con el Poder de turno. Nosotros estamos aquí para defender los intereses nacionales y populares”.

A ese respecto, el dirigente kirchnerista agregó: “Necesitamos unir en la diversidad porque la unidad vence al conflicto como dice el Papa Francisco. Necesitamos generar unidad, porque sabemos que la reelección de Macri es inversamente proporcional a la unidad del campo popular como expresión de mayoría”.

Teléfono para Pichetto

En otro tramo, Capitanich volvió a referirse a los “traidores” que pactan con el Gobierno. “Muchas veces no nos gustan las expresiones de ese corifeo de aduladores del Gobierno macrista que pretende enlodar todo intento de promover la unidad que nosotros propiciamos. Seguramente hay muchos dirigentes, vaya uno a saber por qué acuerdo, que no quiere estar en este marco de unidad y consenso. Pero hay una razón sencilla: porque en la política hay una línea divisoria, que tiene que ver con aquellos que son leales al pueblo y los que son traidores a ese pueblo”.

“Cuando esa línea se trace, nosotros vamos a quedar en el lado de los leales y hay muchos que van a quedar del lado de los traidores”, dijo casi al final de su alocución, que culminó con arenga y la marcha peronista.

 

Fuente: Informe Digital

Primeros pasos hacia unidad del peronismo

Dirigentes de diferentes sectores del peronismo (desde el massismo al kirchnerismo) participaron de un encuentro en la UMET. Una vez más, la mesa principal tuvo como grandes ausentes a mujeres peronistas.

Diferentes sectores del peronismo, desde el massismo al kirchnerismo, participaron de un encuentro en la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo, en Capital Federal. Participaron Felipe Solá, Daniel Arroyo, Alberto Fernández, Juan Manuel Abal Medina, Agustín Rossi, Daniel Filmus, Gustavo Menéndez, José Luis Gioja, Héctor Recalde, Chino Navarro, Vanesa Siley, Carlos Tomada, Víctor Santa María, Fernando Gay, Florencia Casamiquela, Mario Cafiero, Verónica Magario entre otros y otras. A pesar de la muestra de unidad, una vez más, la mesa principal tuvo como grandes ausentes a mujeres peronistas.

“Por supuesto que van a haber críticas, que no va a ser fácil. Pero estoy contento porque dimos un primer paso, es para celebrarlo”, reconoció Solá en la previa. Si bien algunos integrantes del Frente Renovador se mostraron disconformes con el encuentro, tanto Solá como Arroyo confirmaron su presencia.

Unidad del peronismo

Toda la jornada sobrevoló la idea de unidad del peronismo: “Hay que tener paciencia, es un proceso, no se va a dar de un día para el otro. Lo interesante es que la unidad debe contener a todas las miradas, todos los matices que tiene la oposición, no hay que diluir esos matices”, aseguró Rossi. Y enfatizó en la necesidad programática de la unidad: “Esa unidad debe expresar a los trabajadores, a los humildes, a los jubilados, a los pequeños empresarios, a la industria nacional. A todos los que están sufriendo las políticas de este Gobierno”, señaló.

En ese mismo sentido, coincidió Alberto Fernández, del randazzismo. “La dispersión le sirve a Macri, eso está claro. Debemos dejar de alentar la dispersión. Para eso es necesario que nos escuchemos, que seamos humildes, que nos respetemos como compañeros, más allá de las diferencias que podamos tener. Todos coincidimos en algo: hay que lograr una alternativa al macrismo en 2019”.

En una de las mesas, Florencia Casamiquela aclaró: “No entiendo cuando muchos compañeros dicen ‘¿para qué nos vamos a unir?’ Para ganarle a Macri, eso lo tenemos clarísimo. Para terminar con estas políticas tan perjudiciales para nuestro pueblo. Se habla de acordar un programa: nosotros, los peronistas, tenemos un programa. Soberanía política, independencia económica y justicia social”, describió.

 

Fuente: Agencia Paco Urondo

Diputados nacionales del FPV-PJ repudiaron la persecusión política contra sus dirigentes

Los diputados y diputadas que integramos el bloque del Frente para la Victoria – Partido Justicialista expresamos nuestro más enérgico repudio a esta nueva etapa de persecución política y judicial, abierta en las últimas horas, que pone en suspenso el Estado de Derecho en la Argentina.

Las últimas decisiones del Juez Claudio Bonadío son escandalosas. Rechazamos el procesamiento con prisión preventiva dictado contra Carlos Zannini, Héctor Timerman y Luis D’Elia; y los procesamientos de Oscar Parrilli y Andrés Larroque. Y consideramos de una enorme gravedad institucional el procesamiento con prisión preventiva y pedido de desafuero a la actual Senadora Nacional y ex Presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner.

Quieren meter presa a Cristina por impulsar en el marco de sus atribuciones como Presidenta de la Nación un Memorándum que contó con aprobación del Congreso de la Nación y que, finalmente, nunca se puso en práctica. Sólo se buscaba, con esa herramienta, que los ciudadanos iraníes imputados como potenciales culpables del atentado contra la AMIA – de acuerdo a lo indicado por el ex fiscal Nisman – puedan ser indagados por la justicia argentina. Bonadío, junto a otros operadores políticos y judiciales, armó una causa por “traición a la Patria”, una verdadera atrocidad jurídica.

Hace tiempo que Bonadío no es un juez imparcial. Su animosidad es manifiesta contra Cristina Fernández de Kirchner y todo lo que huela a kirchnerismo. Lo hemos dicho innumerables veces. Pero Bonadío no actúa sólo. Por eso, no tenemos dudas de que el primer responsable de esta persecución es el mismísimo Presidente Mauricio Macri.

Hoy ser opositor en la Argentina significa estar en libertad condicional. Por cualquier  motivo, en pocos meses, pueden denunciar, imputar de un delito, procesar y dictar la prisión preventiva a cualquiera que alce su voz contra las políticas del gobierno de Macri. Ser opositor hoy es estar a tiro de ir a prisión. Desde la última dictadura cívico – militar que no asistíamos a una situación de semejante vulneración de los derechos constitucionales.

Esta metodología se descarga en forma directa sobre todos los que fuimos parte o apoyamos los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner. Pero se traslada en formato de amenaza sobre todo aquel dirigente que insinúe alzar su voz en forma crítica al gobierno. Quieren atemorizar a la dirigencia opositora y a la amplia mayoría del pueblo argentino, que no quiere retroceder en materia de derechos y garantías.

Llamamos a la reflexión a los Diputados y Senadores de la Nación. Intentarán hacerles creer que esta persecución política, jurídica y mediática sólo tiene como destinatarios a los dirigentes del campo popular. Esto no es así: es una acción planificada que tiene como objetivo potencial a todo dirigente político, social o gremial que se anime a poner reparos a la sistemática tarea de vulneración de derechos a la que nos somete el gobierno de Mauricio Macri.

No es casual entonces que, esta nueva etapa de persecución, se ejecute en un contexto político en el cuál el gobierno nacional pretende avanzar con leyes que van absolutamente en contra de los trabajadores y jubilados. ¿Querrán conseguir los votos que no tienen en el Congreso atemorizando a la dirigencia política?

Estamos a 72 horas de un nuevo aniversario de la recuperación de la democracia. El 10 de diciembre de 1983, Raúl Alfonsín asumía la Presidencia. Por eso, desde nuestro bloque, vamos a utilizar todos los resortes políticos, institucionales y jurídicos necesarios para frenar esta persecución política sin precedentes en tiempos de democracia.

Ciudad de Buenos Aires, Jueves 7 de diciembre de 2017

El kirchnerismo queda como principal oposición en Diputados y Cambiemos sin quórum propio

por Miguel Jorquera

A pesar de las sorpresas con respecto a las PASO, al cierre de esta edición (sin todos los resultados finales), la elección de ayer ratifica el actual mapa político en la futura composición de la Cámara de Diputados a partir del 10 de diciembre, aunque habrá modificaciones importantes en la representatividad de las distintas bancadas. El interbloque de la alianza oficialista Cambiemos, con triunfos resonantes en muchos distritos del país, aumentó en más de una veintena el números de bancas, superaría el centenar (serían 107), lo que consolida como primera minoría en la Cámara baja y aunque se acercó bastante no alcanza los 127 necesarios para el quórum propio.

El Frente para la Victoria-PJ (con el aporte de Unidad Ciudadana) también suma una docena de diputados y si logra conservar su actual estructura política (con 80 bancas) es ratificada como la principal fuerza opositora al macrismo. La oposición “dialoguista” del interbloque massista de Unión para una Nueva Argentina (UNA) y el peronismo disidente del Bloque Justicialista pierden escaños y aun con la posibilidad de una futura unificación de ambas bancadas, sería la tercera fuerza legislativa en Diputados. El interbloque Progresistas quedó diezmado y el Frente de Izquierda y los Trabajadores (FIT) peleaba para conservar sus cuatro bancas.

Con triunfos resonantes en distintas provincias, Cambiemos obtiene el principal aporte de estas elecciones parlamentarias en territorio bonaerense. Allí se alza con 15 diputados de las apenas tres bancas que arriesgaba: 12 escaños, que representan la mitad de las bancas que el oficialismo sumaría en todo el país.

La contundente victoria en la Ciudad de Buenos Aires le alcanza para conservar las ocho bancas que ponía en juego, aunque suma las dos que obtiene su aliados de Evolución, que encabeza Martín Lousteau. Sumó otros dos en Santa Fe, Entre Ríos y Tucumán. De a uno en Córdoba (donde renovaba cuatro bancas), Mendoza, Río Negro, Catamarca, Chaco, Formosa, Tierra del Fuego. Perdió una banca en La Pampa y otra en San Luis.

Mapa opositor

El Frente para la Victoria-PJ (incluyendo Unidad Ciudadana), incorporaría una decena de diputados propios. Si logra mantener la actual estructura política, treparía a 80 bancas, con lo que ratificaría su condición de principal fuerza de oposición al macrismo.

El FpV-PJ incorporara tres diputados más por la provincia de Buenos Aires de los diez que terminan sus mandatos. Santa Fe le aportaría 3 bancas, dos más a las dos que arriesga, lo mismo que en la Ciudad de Buenos Aires. También suma de a uno en Catamarca, Chubut y Córdoba. Conserva las dos por el Chaco, y San Juan, y una por Formosa, Santa Cruz y Neuquén. Pierde uno en Entre Ríos, así como Río Negro y Tierra del Fuego a pesar de los triunfos en esas dos provincias.

La suerte del massismo (ahora como 1País), se jugaba en territorio bonaerense y no le fue bien: retenía apenas cuatro bancas de las 11 que renovaba de su mejor elección en 2013. Tampoco les fue bien en las primarias a sus aliados provinciales. El gobernador Mario Das Neves perdería una de sus dos bancas por Chubut a pesar de que lograba un triunfo ajustado en su provincia. En tanto, el delasotismo cordobés conservaría las tres que pone en juego pero desplazado a un segundo lugar en la provincia que gobierna. Los neuquinos del MPN perdían en la provincia y con la derrota una banca propia. Con lo que el interbloque massista Unidos por una Nueva Argentina (UNA) resigna más de una docena de bancas y conservaba 24.

El disidente Bloque Justicialista también dependía de la suerte de los gobernadores peronistas que provocaron el cisma del FpV-PJ, aunque sin demasiada fortuna. El salteño Juan Manuel Urtubey perdió en Salta y el oficialismo riojano que comanda el ex gobernador Luis Beder Herrera caía derrotado por un margen exiguo cuando faltaba (al cierre de esta edición) escrutar apenas dos mesas. El bloque perdería varias bancas y sumaría al único diputado bonaerense que obtenía la lista de Florencio Randazzo.

Aunque se especulaba que ambas bancadas “dialoguistas” pudieran unificarse tras las elecciones, las derrotas de ambos sectores al menos retrasarían esa posibilidad.

El desarticulado interbloque Progresistas terminaría desintegrado. Ponía en juego siete de sus ocho bancas y solo retendría una el socialismo santafesino. Libres del Sur, aliado al massismo, solo mantiene la de Victoria Donda (con mandato hasta 2019) y el GEN de Margarita Stolbizer (la compañera de fórmula de Sergio Massa) se queda sin representación legislativa.

El FIT daba pelea anoche por retener las tres(de un total de cuatro) bancas que ponía en juego. En la provincia de Buenos Aires superaba al randazzismo, se ubicaba como cuarta fuerza provincial y obtenía dos diputados nacionales. En la Ciudad de Buenos Aires, a pesar de la remontada se quedó a décimas de sumar una banca. Pese a que pierde sus escaños por Mendoza y Salta, sorprendía con una excelente elección en Jujuy, donde con el 71 por ciento de las mesas escrutadas superaba por 2 mil votos al PJ y podría quedarse con el segundo puesto y la tercera banca que reparte la provincia.

Otros bloques menores como el Peronismo para la Victoria-Movimiento Evita, resignaba una de sus cinco bancas. Mientras que los partidos provinciales como el Frente Cívico santiagueño (que ayer retuvo la gobernación) y el misionero Frente de la Concordia conservaban su representación legislativa.

Fuente: Página 12

Cambiemos crece, y el PJ se fragmenta en el Senado nacional

por Sebastian Abrevaya

Aunque seguirá lejos de contar con mayoría propia, Cambiemos obtuvo ayer 12 senadores nacionales y logró ampliar su bancada a 24 integrantes. El bloque PJ-FpV, que preside Miguel Pichetto, ponía en riesgo 15 de sus 36 bancas y consiguió retener 7. Quedará con 28, aunque resta saber si, como todo indica, se fracturará el bloque entre el kirchnerismo y el peronismo más afín al gobierno nacional. De cómo se reconfigure el escenario opositor dependerá si el oficialismo logra o no convertirse en la primera minoría. La “madre de todas las batallas”, la provincia de Buenos Aires, quedó finalmente a favor del oficialismo que logró derrotar a la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner por 4 puntos. Esteban Bullrich y Gladys González llegarán así al Senado y el peronista Jorge Taiana, de Unidad Ciudadana, quedará afuera. El peronismo puntano, con Adolfo Rodríguez Saá a la cabeza, revirtió la elección de las primarias y se quedó finalmente con los dos escaños de la mayoría. En contraposición, el ex presidente Carlos Menem perdió el cómodo primer lugar que había logrado en las PASO y el radical Julio Martínez se alzó con el triunfo en La Rioja.

Anoche la Cámara Alta renovó 24 de sus 72 senadores. Las ocho provincias que eligieron representantes fueron Buenos Aires, Formosa, Jujuy, La Rioja, Misiones, San Juan, San Luis y Santa Cruz. El sistema de reparto de bancas establece que la primera fuerza se lleva 2 escaños mientras que la segunda queda con 1. En ese contexto, Cambiemos tenía poco que perder porque ponía en juego los integrantes que habían ingresado en 2011, cuando el FpV hizo una gran elección y la alianza oficialista ni siquiera existía como tal.

El Frente PRO, que actualmente tiene 6 integrantes. Son tres macristas “puros”: Laura Rodríguez Machado, Marta Varela y Federico Pinedo y tres aliados: Alfredo De Angeli, Ernesto Martínez y Pedro Braillard Poccard. Ninguno de ellos arriesgaba su banca, por lo que se sumarán a ese bloque otros tres macristas de paladar negro: Bullrich y González (Buenos Aires) y Humberto Schiavoni (Misiones). Schiavoni, titular del PRO a nivel nacional, es señalado en el oficialismo como uno de los hombres fuertes del próximo Senado dada su relación directa con Macri y su buen vínculo con el poderoso jefe de Gabinete, Marcos Peña. El Frente PRO tendrá entonces 9 bancas y podría sumar como aliados al sanjuanino Roberto Basualdo y al ex gobernador puntano Claudio Poggi.

Hasta hoy la UCR tenía ocho bancas y un aliado. Logró retener las tres que ponía en juego y sumar cuatro más. Julio Martínez, Olga Brizuela Y Doria dieron la sorpresa en La Rioja al desbancar al ex presidente Carlos Menem, Eduardo Costa y María Belén Tapia le ganaron en Santa Cruz al kirchnerismo. En Jujuy, Silvia Giacoppo renovó su banca y se sumó Mario Fiad, otro hombre del riñón del gobernador Gerardo Morales. Aunque salió segundo, el formoseño Luis Naidenoff también renovó su lugar. Los radicales quedarán con 12 bancas, más su socio histórico del Frente Cívico catamarqueño, Oscar Castillo. El incremento los dejará más cerca de los 37 escaños necesarios para alcanzar el quórum pero seguirán dependiendo de la ayuda de al menos un sector de la oposición.

El dilema del peronismo

Con el 54 por ciento de Cristina Fernández de 2011 como antecedente, el PJ-Frente para la Victoria tenía un enorme desafío en esta elección. Sólo pudo retener siete lugares de quince. Se trata de José Mayans, María “Tessi” González (Formosa), Guillermo Snopek (Jujuy), José Rubén Uñac, Cristina López de Abarca (San Juan), Ana María Ianni (Santa Cruz) y CFK (Buenos Aires).

Las declaraciones de Pichetto hace unas semanas, excluyendo a la ex presidenta por haberse postulado por Unidad Ciudadana y no por el PJ, anticiparon lo que será la división del espacio peronista-kirchnerista. Hasta ahora, los 36 senadores (más tres aliados del Frente Cívico santiagueño) convivían bajo un paraguas de unidad que les permitía mantener la mayoría de las presidencias de las comisiones y de sus integrantes. La disminución a 28 y la fractura con el kirchnerismo implicará un cambio en las relaciones de poder al interior de la Cámara.

Fuentes del kirchnerismo estimaban que CFK concentrará alrededor suyo un piso de 8 senadores: Anabel Fernández Sagasti (Mendoza), María de los Ángeles Sacnún (Santa Fe), Ana Almirón (Corrientes), María Inés Pilatti (Chaco), Inés Blas (Catamarca), Marcelo Fuentes (Neuquén), Nancy González (Chubut) a los que podrían sumarse Silvina García Larraburu (Río Negro) y los dos formoseños Mayans y González. El gobernador pampeano Carlos Verna, que nunca tuvo una relación con CFK, podría priorizar su enfrentamiento con la Casa Rosada y hacer jugar sus dos senadores en el esquema de una oposición más dura que expresa la ex mandataria. La alianza que pese a sus diferencias históricas trazaron en esta elección el kirchnerismo y el gobernador puntano Alberto Rodríguez Saá podrían implicar también una sociedad en el Senado. En ese caso, la líder de Unidad Ciudadana podría amalgamar un espacio heterogéneo de 15 integrantes.

En paralelo, Pichetto y los gobernadores que lo acompañan saldrán a seducir dirigentes del peronismo disidente que no compartían el bloque por sus diferencias con el kirchnerismo. Se trata del cordobés Carlos Caserio, el chubutense Alfredo Luenzo, el salteño Juan Carlos Romero o incluso el propio Carlos Menem, a quien el senador por Río Negro siempre elogió.

Fuente: Página 12

Claudia Vallori lanzó su candidatura a diputada nacional por el kirchnerismo

La expresidente del Consejo General de Educación, Claudia Vallori, se postuló como precandidata a diputada nacional en representación del kirchnerismo entrerriano.

La dirigente de Villaguay publicó en las redes sociales sus aspiraciones a ocupar una banca en el Congreso nacional. En su cuenta de Facebook, Vallori escribió: “Porque sigo creyendo en valores y convicciones, porque sueño con volver a una Argentina con todos y para todos, para devolver la esperanza, como decía Néstor y reafirmó Cristina”.

Esa frase, acompañada por fotografías de un encuentro de lanzamiento oficial, confirmaron la postulación de la extitular del CGE.

Según las fuentes consultadas por este medio, el lanzamiento contó con la presencia del diputado nacional Jorge Barreto (FPV), dirigentes que han ocupado cargos como legisladores nacionales y provinciales, dirigentes locales – Villaguay – y del interior de la provincia, con predominancia de agrupaciones y militantes kirchneristas.

En un comunicado enviado a NOTICIAUNO se expresó que “la construcción de este espacio político y su representación plantea la oposición a las políticas neoliberales que está llevando a cabo el gobierno nacional que en un año y medio ha sumido en la pobreza a muchos argentinos”.

Más adelante, detalla que el gobierno de Macri representa “desocupación, la crisis del sistema educativo, y atenta contra industria nacional, poniendo en peligro las conquistas y los derechos logrados en estos últimos años”, finaliza.

Este nuevo sector que impulsa la candidatura de Claudia Vallori, reconoce como único liderazgo político a la figura de la expresidenta Cristina Fernández.

Fuente: Noticiauno

Solanas se reunió con Piaggio para consolidar un espacio kirchnerista

El diputado nacional y referente del PJ Paraná se reunió con Martín Piaggio, el intendente K de Gualeguaychú, y la diputada provincial kirchnerista del mismo departamento Leticia Angerosa.

El diputado nacional Julio Solanas estuvo este jueves con el presidente municipal de Gualeguaychú Martín Piaggio, el ‘último intendente K de Entre Ríos’, y hablaron del “contexto nacional, provincial y local”, según indica el comunicado del legislador enviado a distintos medios.

Solanas, uno de los entrerrianos que sobresalen en el Congreso nacional por su defensa del kirchnerismo, incluso desobedeciendo varias veces al gobernador y presidente del PJ entrerriano Gustavo Bordet, dijo que “trabajamos con el intendente fundamentalmente sobre las acciones necesarias para defender los derechos de los trabajadores y de las pequeñas y medianas empresas locales”.

También destacó que “es muy importante fortalecer los vínculos con los intendentes de la provincia, a fin de fomentar los valores democráticos que nos permitan generar un dialogo fructífero respecto a la defensa y promoción de los derechos del pueblo entrerriano”.

Solanas y Piaggio acordaron “seguir fortaleciendo este tipo de trabajo conjunto que permite construir consensos y marcar líneas de acción”. Por otra parte, el paranaense se encontró con el viceintendente Jorge Maradey, el ex intendente Daniel Irigoyen, la diputada provincial también ultrakirchnerista Leticia Angerosa, concejales y militantes del PJ-FPV de Gualeguaychú.