Paritarias docente 2022 Entre Ríos: el gobierno busca cerrar el conflicto con los maestros

El gobierno de Bordet busca llegar a un acuerdo con los docentes por la paritaria de este año. Cuánto piden y cuánto ofrecen.

Por Juan Pablo Scattini

El gobierno de Entre Ríos aspira a desactivar en las próximas horas el conflicto con los docentes, cuando presente una nueva propuesta salarial en las paritarias 2022. Es en medio de un creciente tensión, luego de realizar una oferta del 45,45% -en línea con el gobierno nacional- que parecía que terminaría con una racha de 12 años con inicios de ciclo lectivo con medidas de fuerza. Si bien en la práctica fue así, a los pocos días la Asociación Gremial del Magisterio de Entre Ríos -Agmer-, principal sindicato de maestros, consideró insuficiente lo ofrecido, y convocó a cuatro jornadas de huelga, que terminaron siendo cinco por la decisión de plegarse al Paro Internacional de Mujeres del 8 de marzo. El eje de los reclamos pasa por un porcentaje que quedó pendiente de 2020, año en que no hubo mesa salarial por la pandemia. En aquella oportunidad, tal cual detalló oportunamente El Destape, sólo se otorgaron sumas por decreto.

La discusión en 2022 empezó el jueves 27 de enero. La Casa Gris convocó a los gremios y de la mano del ministro de Economía, Hugo Ballay, encarriló el encuentro por dos andariveles. El primero, como gesto, fue otorgar un 8,9% de incremento con los haberes de enero. De esa manera se cerró la paritaria 2021, con un 50,9% de aumento, en línea con la inflación oficial. El segundo fue proponer una metodología de negociación para el presente período, consistente en tramos y revisiones, con una cifra mensual. Los gremios reclamaron una anual. No hubo porcentaje en aquella ocasión, aunque sí otros reconocimientos, como que se reconozca que los equipos directivos de primaria deben tener un adicional igual al de secundaria.

El segundo cara a cara fue poco más de tres semanas después. El 22 de febrero, el gobierno ofertó un 45,45%, mismo porcentaje que sindicatos nacionales habían aceptado en la paritaria abierta con el Ministerio de Educación de la Nación, que sirve para fijar el salario mínimo docente en todo el país. La propuesta: 21,21% en marzo; 8,08% en junio; 8,08% en agosto y 8,08% en septiembre, llevando el salario inicial de un docente de grado a $61.139 y con el compromiso de convocar nuevamente en el noveno mes del año, para analizar el avance de la variación de precios. La cifra sorprendió, habida cuenta de que se esperaba una puja más paulatina y que provincias cercanas, como Santa Fe, habían presentado guarismos que rondaban el 41%.

Pese a ello, el viernes 25 de febrero, Agmer rechazó la propuesta. En el debate de congresales en Colón, se acordó reclamar el adelantamiento de los tramos de los aumentos y que se establezca la reapertura de la paritaria para el mes de agosto a fin de evaluar el índice inflacionario en comparación con la pauta salarial. A contrarreloj, el gobierno convocó entonces a una reunión en la Secretaría de Trabajo para el día después, el sábado 26 de febrero. Fue a cuatro días del inicio de clases, proyectado para el 2 de marzo, luego del fin de semana largo de Carnaval. En la ocasión, se aceptaron las peticiones: suma de 21,21% en marzo y tres tramos de 8,08% en mayo -adelantado un mes respecto de la primera oferta-, 8,08% agosto y 8,08% en septiembre, pero con cláusula en el octavo mes.

“Con el nuevo esquema propuesto, el gobierno da respuesta a los principales planteos realizados durante el congreso de Agmer. De esta manera, el ciclo lectivo comenzará sin paro en Entre Ríos”, anunciaron rápidamente de manera oficial. “Valoro que podamos seguir dialogando e iniciar el ciclo lectivo con normalidad. Nuestros chicos y chicas tienen que tener 190 días de clases, con presencialidad plena en las escuelas”, apuntó en las redes sociales el gobernador Gustavo Bordet.

El primer cimbronazo estuvo ahí. Desde la Administración provincial se encargaron de hablar de un inicio de ciclo lectivo “sin conflicto”. El primero en 12 años. En rigor, fue así, porque el miércoles 2 de marzo las escuelas tuvieron su primera jornada de estudio. Sin embargo, no cayó bien en Agmer, que rápidamente salió al cruce, aclarando: “El conflicto no está terminado ni cerrado”. Desde el sindicato hablaron de “información inexacta y mendaz”, ratificaron que la propuesta no había sido aceptada y que sería un congreso, el jueves 3 de marzo en San Salvador, el que tendría la última palabra.

En el plenario, la negativa primó nuevamente. Se dispusieron 94 horas de paro -4 de marzo; 9 de marzo; 16 y 17 de marzo- y se aclaró que habría una quinta jornada más de huelga dispuesta para el 8, por el Día de la Mujer. No hubo comunicado ni mayores expresiones al respecto. Sólo se supo, en off, que el principal escollo era la forma de accionar frente a los 16 puntos pendientes de la paritaria de 2020. Un sector, más contemplativo, creía que había que seguir discutiendo, pero aceptando lo ofrecido. Otra ala, más combativa, consideró que agudizar el conflicto era la opción. Primó la segunda posición.

El lunes 7 de marzo el escenario se complejizó aún más. Los dirigentes de Agmer decidieron directamente no asistir a una convocatoria en la Secretaría de Trabajo, lo que motivó que la Casa Gris retirara la oferta salarial. “Agmer vacía la paritaria y le quita a docentes y jubilados un aumento por encima de la inflación”, lanzó el vocal del Consejo General de Educación, Exequiel Coronoffo. Y apuntó: “Con esta actitud entorpece el diálogo y la posibilidad de llegar a acuerdos”.

La negociación se empantanó. De reojo miraban los estatales, incrédulos, luego de haber aceptado una oferta que ahora no existía. El gobierno se limitó a decir que no habría convocatoria mientras hubiera paros y desde Agmer hubo un comunicado el 10 de marzo, luego de un plenario de secretarios Generales, reiterando la voluntad de dialogar pero con lo pendiente de hace dos años atrás. “Es imprescindible sea parte de la propuesta no solo la equiparación por la inflación real sino la recuperación del salario que se encuentra depreciado”, rezó el escrito. Y acotaron: “Es el Gobierno Provincial como conductor del Estado quien tiene la responsabilidad de efectuar una propuesta que responda no solo a las necesidades del presente inmediato, sino al deterioro salarial producto de políticas neoliberales que deben ser superadas con distribución de la riqueza”.

Finalizado el plan de lucha, Agmer sesionó el miércoles 23 de marzo. Pese a que oficialmente no se dijo, la tónica del reclamo parece haber cambiado. Sin exigir un porcentaje específico, los docentes concluyeron: pedir una convocatoria no más allá del 29 de marzo; que el aumento del 45,45% tenga su último tramo en agosto -no en septiembre-; que el primer porcentaje -21,21%- se cobre con el sueldo de marzo, que la diferencia entre el porcentaje final y la inflación de agosto sea “la recomposición genuina para esta primera parte del año” y que se cumpla con la revisión en agosto. Se mandató a los miembros paritarios a firmar acuerdo en caso de que haya guiño oficial, de lo contrario habrá nuevo congreso el 30 de marzo. Y, todo indica, otro plan de lucha.

A las pocas horas, la Secretaría de Trabajo convocó a los gremios a una reunión para el viernes 25 de marzo.

“Lo que quedó expresado, por abrumadora mayoría en asambleas, departamentales y congresos, es la necesidad retomar la negociación como camino para cerrar el conficto. Pero retomar ese diálogo depende de puntos que son fundamentales, como la cuestión en torno a los tramos. Además, que se pague la primera parte con sueldos o por planilla complementaria y que la paritaria quede abierta”, señaló a El Destape, Marcelo Pagani, secretario General de Agmer. Y apuntó: “Nosotros somos claros, debemos ganarle a la inflación, tenemos que recuperar poder adquisitivo. El propio gobernador lo prometió en la Asamblea Legislativa y luego también”.

Si bien Pagani evitó mostrarse optimista, admitió que tal vez haya acuerdo, no el viernes, sino que la semana que viene, en alguna otra instancia posible entre lunes y martes: “O no, quizás no hay acuerdo. En ese caso, haremos otro congreso. Pero que quede claro, nosotros no bajamos las expectativas. Sí consideramos que hay dos instancias, ahora y en agosto, donde podemos aspirar a recuperar salario, que es nuestro objetivo”.

Desde la Asociación del Magisterio de Enseñanza Técnica –AMET– se expresaron en el mismo sentido. “Nosotros tenemos un plenario el viernes. Haremos un cuarto intermedio e iremos a escuchar la propuesta del gobierno, que esperamos que sea una repuesta concreta a nuestros reclams. El proceso inflacionario no se ha detenido y, de hecho, se ha agudizado”, resaltó a El Destape, Andrés Bessel, secretario General del sindicato.

El dirigente apuntó además: “Queremos una hoja de ruta que nos diga cómo haremos para obtener lo perdido en 2020. Que ya fue reconocido, no es un tema nuevo. Deseamos que se cumpla lo prometido y no perder más con la inflación. Y también que se devuelvan los días descontados por paro. Tal vez no ahora, pero que en algún momento eso vuelva al bolsillo de los trabajadores”.

AMET tiene uno de los cinco miembros paritarios por el lado de los maestros. Los otros cuatro los tiene Agmer. Como tal, suelen plegarse a las medidas de fuerza del sindicato mayoritario: “Siempre mantuvimos los pies dentro del plato, nunca hicimos una medidaa por fuera de lo que considere Agmer. Más allá de las diferencias de matices, queremos tener un criterio conjunto dentro del Frente Gremial, porque el salario es de todos. El esfuerzo es en conjunto y no vamos a romper el frente”.

Al cierre de esta jornada, más allá de la convocatoria, no hubo voces oficiales que adelantaran las expectativas del gobierno respecto del encuentro. Al margen del enojo y el desconcierto por el último rechazo, desde el CGE y otros ámbitos gubernamentales ha reinado la cautela en los últimos días. Una suerte de tregua, que puede derivar en un acuerdo el viernes, cuando funcionarios y gremialistas se sienten a la mesa nuevamente. (Original El Destape web)