Gustavo Saenz: “El Gran Relator”

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El discurso del gobernador de Salta no es más que eso, un relato, sobre una realidad en la que sigue dejando mucho que desear para aquellos que lo votaron el año pasado.

En su relato cuenta obviedades como con cuantas limita Salta, con cuantos países, recuerda que estamos en pandemia entre otras cosas que cualquier ciudadano ya conoce.

En una nueva entrega de casas, Saenz hizo catarsis con las familias presentes y ante las cámaras. Nada más triste para aquellas personas que recibir la llave de un sueño tan esperado, como lo es la casa propia, con palabras de pura pena, amargura y quejas.

Es de público conocimiento que Salta ha tenido un significativo aumento de casos de Covid19 en las últimas semanas y las críticas por la falta de información a la población van en aumento.

Repasando sus dichos más recientes se advierte una sensación de frustración ante la adversidad, a tal punto que en una entrega anterior llego a expresar “no le deseo estar a nadie en mi lugar”. ¿Por qué eligió presentarse a elecciones entonces? En busca de culpables y de desligarse responsabilidades su relato acusa a los ciudadanos irresponsables, funcionarios y hasta personas extranjeras, mostrando un costado de xenofobia escalofriante, teniendo en cuenta la comunión en la que conviven argentinos y bolivianos en las fronteras del norte salteño.

Por otro lado, la mentira aparece con claridad cuando se pronuncia diciendo que las casas entregadas son un logro de su gestión, o en conferencia nacional ante el presidente, entre nervios y contradicciones, adjudicándose la obra del acueducto norte. Tanto las casas como las obras nacionales estaban iniciadas desde la gestión de Juan Manuel Urtubey.

“NO HAGAMOS POLITICA” ¿Qué quiso decir con eso? Se refería a no politizar la situación sanitaria, pero se olvida que TODO es política, más en estos tiempos donde la sociedad demanda un Estado presente. Es claro que el gobernador salteño entiende a la política solo como un acto electoral y no de gestión.

Como es su costumbre no puede faltar lo mistico y lo divino: DIOS. Agradecer a “Dios por sobre todas las cosas” es una frase emblemática de su relato, pero la realidad la construyen los humanos y hoy, superado por el crudo escenario, finalmente terminó diciendo que Dios no nos puede ayudar más y que ahora las cosas dependen de los ciudadanos para poder salir airosos. (La 750 Salta)

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