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La banda verde flamea sobre la Escuela Alberdi

En la escuela Alberdi de Oro Verde pusieron proa hacia las Buenas Prácticas Agropecuarias y todo lo que sucede en el mundo de la agronomía escolar enfiló hacia la banda verde. Empezaron a reemplazar el uso de fitosanitarios a tal punto que ya tienen a la vista la producción libre de químicos.

Las nuevas regulaciones impuestas por la cercanía del establecimiento con la ciudad de Paraná Campaña es una de las razones del cambio, situación que se sumó a la histórica vocación de innovación que distingue a la escuela entrerriana.

El trabajo cotidiano se ejecuta con docentes y profesionales propios a los que se suman los de la Facultad de Ciencias Agropecuarias, ubicada justo enfrente, y los de INTA que están apenas unos metros más al sur.

“El desafío es reorganizar el planteo productivo del tambo de la escuela. Estamos en un esquema de banda verde y queremos producir leche sin uso de agroquímicos. Desde lo laboral y educativo esto tiene que crecer”, contó a Campo en Acción Walter Mancuso, extensionista con largo recorrido en la provincia.

Aportó que los docentes y trabajadores de la explotación lechera implementaron la recría natural de vaquillonas en pastizal natural e incrementaron la superficie de pasturas. Y subrayó que el año pasado perdieron el maíz fruto de las malezas que se fueron de control; de manera que el pasto es el único plato de comida que se sirve cada día. “Trabajan con rollo de pasto hecho en la escuela” sentenció el profesional. Describió como buena la ganancia de peso diaria, de unos 600 gramos, pero razonó con que podría ser mejor.

En el otro extremo del modelo productivo aparece la exigencia de la industria de la misma escuela que requiere regularidad en el abasto de leche. La intensidad de la demanda de los quesos Holando y frescos no dejan lugar a contratiempos ya que la venta de lo producido es una de las fuentes de ingresos de la escuela. Así las cosas, Mancuso ponderó que hay que usar el pasto al máximo, sin maíz y con la mira puesta en obtener los 2000 litros diarios que requiere la fábrica de quesos.

Dato: el rodeo es de 110 vacas.

Para que nadie se sorprenda si se da una vuelta, es necesario anticipar que la Holstein es apenas una de las razas en producción. Hay ejemplares de Pardo Suizo, Sueca roja y blanca, Yersey y toda clase de cruzas. “Este esquema es didáctico y productivo, de manera que se utiliza una diversidad de razas” argumentó el extensionista, quién especificó que está planeado ejecutar el control lechero vaca por vaca, para ver los resultados de los cruzamientos (que obtienen por inseminación artificial), y como todo lo demás, esa tarea también será con la participación de los alumnos. (Campo en Acción)

Rescataron a trabajador rural y a su familia en situación de explotación extrema

La Secretaría de Trabajo detectó una familia en condiciones de explotación en la zona rural de Federal. Se iniciaron las actas de infracción para dar inicio a los procesos judiciales y se trabajó en conjunto con el Municipio de Sauce de Luna, para brindar contención al grupo familiar.

El operativo, realizado en un campo de la zona rural de Sauce de Luna, departamento Federal, permitió el rescate de una familia que trabajaba y vivía en condiciones inhumanas. La inspección, originada a partir de una denuncia, estuvo coordinado por el delegado laboral, Gonzalo Cruz Olier y contó con la participaron inspectores laborales y de higiene y seguridad del área laboral y dirigentes de la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (Uatre).

De inmediato, personal del área laboral efectivizó la denuncia a la policía local y se puso en conocimiento al Municipio de Sauce de Luna, para la contención del grupo familiar. Asimismo, se iniciaron las actas de infracción hacia el empleador, para llevar a cabo de inmediato las actuaciones en miras a aplicar las sanciones que corresponden.

Todo el operativo se realizó con la supervisión del secretario de trabajo, Ángel Zacarías y la asistencia del equipo del área de Trabajo Decente.

El presidente tiene razón: el agronegocio expulsa mano de obra

por Juan Manuel Villulla Autor de “Los números rojos de la Argentina verde. El campo entre el conflicto por las retenciones y la gestión de Cambiemos”.

Es rutina. Todos los años, las corporaciones del agronegocio difunden la misma falsedad: “Las cadenas agroindustriales generan un tercio del empleo del país”. Ese mito lo trabajan el Instituto de Investigaciones Económicas de la Sociedad Rural, AAPRESID y, sobre todo, la Fundación para el Desarrollo Agropecuario Argentino (FADA). El objetivo es legitimar los intereses económicos de la cúpula de los agronegocios. Esta vez se dan el gusto de hacerlo desafiando directamente los dichos del presidente Alberto Fernández respecto a que “la soja generó desempleo y hacinó a la gente en las ciudades”. Pero mal que les pese, el presidente tiene razón. Aunque en rigor no sea la soja por sí misma la que genera el desempleo, sino el modelo socioeconómico del cual ese cultivo es el símbolo máximo.

Toda la producción nacional de granos –soja, trigo, maíz, girasol, etc- no demanda más que 70.000 empleos en blanco en todo el país, según datos del Ministerio de Trabajo (de este gobierno y del anterior). Estos datos cuentan “altas de CUIL” por año. Esa cifra está muy lejos de los casi 400.000 empleos exclusivamente sojeros que pregonan los que esparcen el mito. Si sumamos a todas las actividades agropecuarias del país –ganadería, frutales, lechería, vitivinicultura, etc- el empleo rural formal sigue sin pasar los 340.000 puestos de trabajo registrados. Es decir, ni todo el empleo formal agropecuario alcanza lo que la cúpula del agronegocio atribuye sólo a la soja.

La cosa empieza a cambiar si contabilizamos el trabajo informal. Ahora sí: según estimaciones del INDEC en base al censo de población, habría 1,2 millones de asalariados y asalariadas agrarias en total (todo el país y todas las producciones). Pero de esto se desprenden dos conclusiones que no hablan bien del empleo agrario: en primer lugar, las y los obreros de todo el campo abarcan el 6% del total de las y los trabajadores en relación de dependencia del país (18.076.746 en todas las actividades económicas), y no “un tercio del empleo nacional” como se atribuye el empresariado sojero; en segundo lugar, la diferencia entre el empleo formal y el total muestra que dos tercios de los puestos de trabajo son informales, sin los derechos laborales que asisten a las y los trabajadores. Es el único sector de la economía donde el empleo informal supera al formal.

Todos los años, las corporaciones del agronegocio difunden la misma falsedad: “Las cadenas agroindustriales generan un tercio del empleo del país”.

¿Cómo explican esta diferencia estos grandes empleadores rurales que intentan corregir al presidente pero le ocultan la verdadera cantidad de trabajadores que emplean?

Hace exactamente un año, junto a Diego Fernández y Bruno Capdevielle, publicamos “Los números rojos de la Argentina verde. El campo entre el conflicto por las retenciones y la gestión de Cambiemos”, un estudio sobre las variables socioeconómicas del agronegocio entre el conflicto por la 125 y el gobierno de Macri. Descubrimos que entre 2010 y 2019, en la zona pampeana la superficie sembrada con granos había aumentado un 20% y las cosechas lo habían hecho en un importante 40%. Sin embargo, el empleo vinculado a la producción de granos bajó un 10% en ese período, dejando a 5500 familias sin fuentes de ingresos. De modo que los puestos de trabajo no aumentaron con la producción, ni mucho menos con la productividad. Tampoco con la baja de retenciones. Y todo esto a pesar de que los empresarios del agro cuentan con la ventaja de pagar salarios formales entre los más bajos de la economía. De hecho, con un mísero 13%, es el sector de la economía con menor participación de los trabajadores en la distribución del valor agregado sectorial. Además, las y los trabajadores no son los únicos excluidos: entre 2002 y 2018, con aumentos aún mayores de la producción, desapareció el 25% de los productores, en su mayoría pequeños y medianos, cuyas escalas de producción no alcanzaban niveles rentables de inversión.

Claramente, el campo no “somos todos”: si el modelo vigente ni si quiera es capaz de contener con dignidad a quienes ya se dedican a esa actividad, ¿cómo podría traccionar el empleo del conjunto de la economía o proponerse como una solución a la pobreza cuando tiende a generarla cotidianamente? Es lo que subrayó el presidente: la pobreza urbana no está disociada de los procesos de exclusión social en el sector rural.

La cúpula del agronegocio lo sabe y por eso habla de la “cadena” de la soja, y no sólo de la soja. Su trampa estadística pasa por incluir en esta “cadena” de la soja a fábricas de maquinaria, transporte, puertos, acopio, molineras, industria bioquímica, biodiesel, etc. Es decir, sectores no agropecuarios que vienen a comprobar lo contrario de lo que postula la fundación FADA: es la industria la que tracciona el empleo y agrega valor, y no el campo, que sólo provee materia prima con poco valor agregado, poco empleo y de mala calidad.

Ni si quiera es original el argumento ni el debate: ya hace 15 años la Fundación Producir Conservando publicaba un paper con los mismos resultados que hoy publica FADA. En ese entonces, el actual Ministro de Desarrollo Agrario de la provincia de Buenos Aires, el economista Javier Rodríguez, transformó ese paper en un papelón, al demostrar científicamente la inconsistencia estadística de esos datos.

De modo que, si FADA o Producir Conservando siguen circulando como referencias en los grandes medios o en logaritmos vinculados al agro, no es porque contengan verdad, sino porque tienen poder. Acaso sea la hora de que sepamos trocar esta verdad dicha por el presidente en poder para transformarla. (Tiempo Argentino)

Poblar es gobernar: ¿Solo los silos? O ¿silos solos?

El RENATEA, desempeñó un trabajo intachable entre 2012 y 2015, a todos nos consta la logística y el despliegue territorial que tenía el organismo, para lograr que el Estado acompañe, proteja y ayude a los y las trabajadoras Agrarias. Ustedes dirán y ¿qué tiene que ver con los silos?

por María Rizzo*

Mucho, porque para inspeccionar cada establecimiento agrario, ya sea para trabajo agrario o para inseguridad rural, requiere un despliegue y una coordinación enorme. Por ejemplo, el operativo de inspección y fiscalización en Entre Ríos, en los campos de la familia Etchevehere, la del por entonces Presidente de la SRA, Luis Miguel Etchevehere, fueron kilómetros y kilómetros recorridos. Tras lo que encontramos dos trabajadores rurales, analfabetos en condiciones precarias de vivienda y de esclavitud. Pero, vaya si valió la pena!! Nos sentimos orgullosos de darles dignidad a los hermanos Cornejo, después de 38 años de servidumbre.

Ahora resulta que desde los medios hegemónicos de comunicación, nos quieren hacer creer que el kirchnerismo tiene una estructura de militantes con mayor logística que el RENATEA. Con camionetas y capacidad para ingresar kilómetros y kilómetros, campo adentro para encontrar y destruir silos. Y aunque estos silos estuviesen al costado de las rutas, se deben transitar otro tanto de kilómetros para ir de un campo a otro. Les recuerdo que estamos hablando de la pampa húmeda, es decir, de la mayor concentración de tierra del país.

Un campo habitado es campo cuidado

El abandono de las viviendas rurales, tanto el casco como la casa del o la trabajadora rural, ha convertido muchos establecimientos en zona liberadas, claro que hay otros aspectos como la conectividad, los caminos, etc. que hacen más complejo el tema. Pero es indiscutible que sin trabajadores y trabajadoras agrarias, sin productoras y productores, campesinas y campesinos, sin cooperativas, en definitiva sin los que trabajan la tierra no hay seguridad, como tampoco hay desarrollo rural desde nuestra visión de un modelo nacional y popular, inclusivo, productivo y sustentable.

Sin trabajadores de la tierra, cada establecimiento agropecuario y su producción quedan solitarios y aislados, sin cuidado de las manos y de los ojos de las y los que trabajan la tierra. Hay que ocupar las tierras, hay que apostar al desarrollo rural. Hay que trabajar integralmente para corregir el desbalance social y territorial generado por el modelo de agronegocios, que dejó un campo despoblado, que concentra la tierra y las riquezas en pocas manos.

Si tomamos los datos del Censo 2010, la población total de la Argentina es alrededor de 40,1 millones de habitantes, de los cuales 3,4 millones de personas habitan zonas rurales. Estimando una tasa de participación laboral en el orden del 40%, los trabajadores rurales serían aproximadamente 1,3 millones de personas. Mientras que en el censo preliminar 2018 durante el barrido en campo, se identificaron 420.704 ocupados permanentes, de los cuales 195.561 son productores o socios y 225.143 son trabajadores permanentes, o sea, aproximadamente 25% del total de trabajadores rurales.

El Estado y la Comunidad Organizada

Los hechos de inseguridad hay que atenderlos, combatirlos y desarmarlos, no solo los de los silobolsas, los abigeatos, los incendios ocasionados o la ruptura de alambrados. Sin embargo, resulta imposible lograrlo sin el trabajo articulado del Estado Municipal, Provincial y Nacional y la comunidad rural organizada. De otro modo no hay logística que logre cumplir dichos objetivos, mucho menos sin aumentar el gasto público, cosa que no es del agrado entidades del campo.

En la organización y el trabajo del Estado en su conjunto, las organizaciones rurales y de trabajadores agrarios podemos combatir seriamente la inseguridad rural. El control del RENATRE (ex RENATEA), actualmente está en manos de UATRE y la Mesa de Enlace, y puede decidir poner a disposición para el cuidado de los silos bolsas como respuesta en lo inmediato y coyuntural, todo ese organismo, que durante la gestión de Cristina Fernández demostró que podía, con compromiso y esfuerzo, llegar donde muy pocos llegaban. Mientras, codo a codo, construimos un plan de comunidad rural organizada, inclusivo, sustentable, competitivo, productivo, conectado, que genere trabajo digno y alimentos saludables a precio justo.

No hay solución válida sin una visión de futuro. Requiere convicción primero y decisión después. Esta visión tiene que tener un claro liderazgo desde las representaciones agrarias hasta el Estado Nacional, para unificar un plan de desarrollo rural con inclusión social, digitalización de la ruralidad y sustentabilidad productiva basados en la Bioeconomía y la Bioética como garantes de la Biósfera y la Biodiversidad. Esperamos que esto no sea un plan de operaciones berretas antiperonistas liberales. Es momento de empujar un plan integral. Como lo dijo Alberdi, “poblar es gobernar”. (Radio Gráfica)

*Médica Veterinaria, Maestrando en Desarrollo Regional y Políticas Públicas de FLACSO, y co-Directora del Centro de Estudios Agrarios.

Macri le quitó $8100 millones al INTA para pagar sus “promesas de campaña”

Vía DNU el gobierno “tomó” $87 mil millones de organismos estatales, para devolver a las provincias la reducción del IVA. Para saldar la deuda, emitió pagarés que deberá cancelar el próximo gobierno en marzo de 2020.

El Gobierno de Mauricio Macri emitió un Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) con el que realizó “una poda” al ya ajustado presupuesto del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), con la finalidad de autofinanciarse hasta el fin de su mandato. 

Se trata de una quita diez veces mayor que incluye, además, a otras instituciones públicas con el fin de cubrir los gastos que generó la campaña electoral de Cambiemos, entre otras cosas, por la la reducción del IVA a las provincias y el pago a las fuerzas de seguridad.   

Lo hizo a través del DNU 740/19, publicado en el Boletín Oficial de la República Argentina el 29 de octubre, dos días después de las elecciones generales, en el marco de una quita generalizada de 87 mil millones de pesos a diferentes organismos estatales. 

Como contraparte el Ejecutivo nacional emitió “pagarés” que tienen fecha de emisión tres días después de la asunción del nuevo gobierno para cancelar la deuda antes del 20 de marzo de 2020. 

La acción del gobierno nacional fue denunciada horas después por el periodista Matías Longoni, editor del portal “Bichos de Campo”, a través del medio digital, en el contexto del ajuste presupuestario que ya padece el organismo científico y tecnológico por el escuálido presupuesto aprobado para 2019, y por las reestructuraciones que la gestión de Juan Balbín llevó adelante dentro del INTA en estos cuatro años. 

Una de ellas fue la decisión de la presidencia del INTA, junto al Consejo Directivo del organismo, de cerrar los Centros de Investigación en Agricultura Familiar (CIPAF) de la región Cuyo, Patagonia y Noroeste, junto a otras 25 Agencias de Extensión Rural (AER) y a dos institutos dedicados a estudios sobre políticas públicas, economía y ciencias sociales dentro del INTA, en abril.     

Pero el ajuste no se reduce solo a eso, ya que el organismo científico padece, también, inconvenientes en sus gastos de funcionamiento con laboratorios que tienen complicaciones para el pago de servicios básicos como luz y gas. 

El Decreto lleva la firma de todos los ministros del gabinete, incluido Luis Miguel Etchevehere, titular de la cartera de Agroindustria, de la cual depende el Presupuesto general del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria. 

“Lo que hizo Macri fue un enjuague, o transferencia, del presupuesto para llegar a fin de año bien, para cubrir los gastos que generó el presidente con sus promesas de campaña electoral, entre ellos pagar a las provincias la baja del IVA y pagar los salarios a las fuerzas de seguridad”, denunció Longoni en comunicación con el programa radial “Bichos de Campo”. 

87 mil millones a cuenta de la próxima gestión

En total, el presupuesto que el Estado “toma presetado” son unos 87 mil millones de pesos, de los que 8100 millones corresponden al INTA, emitiendo un pagaré con fecha del 13 de diciembre. 

“El INTA hace dos años no tiene financiación para proyectos de investigación, está sosteniendo la estructura con un 91% de pago de salarios y el ajuste le costó la pérdida de 1004 trabajos”, explicó Longoni. 

El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria se financia por Ley con un fondo de tecnología que se crea a partir de importaciones, es decir que cuando se importa tecnología, una parte va a ese fondo que hoy tiene 12 mil millones de pesos. 

Es de allí que el Gobierno nacional realizó la quita de 8100 millones de pesos, en el marco de la poda generalizada a otros organismos estatales y ministerios como el Ministerio del Interior (65 mil millones); el Ente Nacional de Comunicaciones (cinco mil quinientos millones); la Superintendencia del Seguro (cuato mil doscientos millones);  y el Instituto Nacional de Promoción Turística (cuatro mil millones). 

Fundamentos del decreto

Entre los fundamentos esgrimidos por el Poder Ejecutivo para esta modificación del Presupuesto se encuentra que “las Provincias de Entre Ríos, Catamarca, Chubut, Formosa, La Pampa, La Rioja, Misiones, Salta, San Juan, San Luis, Santa Cruz, Santa Fe, Santiago del Estero, Tierra del Fuego y Tucumán cuestionaron en ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación, distintas medidas adoptadas por el ESTADO NACIONAL a través de los Decretos Nros. 561 del 14 de agosto de 2019, y 567 del 15 de agosto de 2019”. 

El Gobierno se refiere a las medidas de quita del IVA y aumento a las fuerzas de seguridad que tomó, en plena campaña electoral, “para asistir a los sectores más vulnerables y a los trabajadores de nuestro país”. 

Es que, en plena campaña, y con los resultados frescos de las elecciones primarias Mauricio Macri se encaminó a tomar una serie de medidas con un fuerte costo fiscal, que ahora deberán pagar el próximo gobierno a organismos e instituciones que vienen padeciendo un financiamiento cada vez más asfixiante.

El DNU, publicado el 29 de octubre en el BORA se encuentra, completo en el siguiente link:https://www.boletinoficial.gob.ar/detalleAviso/primera/219958/20191029

Publicado en Periferia Ciencia

La vida de los Cornejo a 75 años de la sanción del Estatuto del Peón Rural

Los hermanos Cornejo pasaron 38 años reducidos a la servidumbre por una empresa de la familia Etchevehere. Los liberó un organismo estatal que Macri desmanteló. Hoy, con 64 y 70 años, votan para “cambiar un poco las cosas”

por Sebastián Premici

Los hermanos Sergio y Antonio Cornejo tienen hoy 64 y 70 años respectivamente; siguen viviendo en el campo La Hoyita, en Rosario del Tala, en la casa a la que fueron acarreados por Luis Miguel Etchevehere tras la denuncia por reducción a la servidumbre realizada por el ex Renatea en 2014. Esta familia insignia de Entre Ríos los explotó durante 38 años hasta que el organismo creado junto a la segunda Ley del Peón Rural (2011) los rescató.

No por casualidad una de las primeras medidas de Mauricio Macri al inicio de su mandato fue desmantelar el Registro – con ayuda de la Corte Suprema de Justicia que había decretado su inconstitucionalidad- para entregárselo a las patronales agropecuarias y la Uatre, llave en mano. Desde entonces, dejaron de realizarse denuncias por trata laboral, en un país donde el 44 por ciento de les trabajadores rurales está en la informalidad, según datos de la cartera laboral.

Si hay algo invariable en la vida de Sergio y Antonio, además de haber sido reducidos a la servidumbre por los Etchevehere durante más de tres décadas- fue votar siempre al peronismo, herencia de su padre. El primer estatuto del peón rural fue sancionado un 8 de octubre pero de 1944, a instancias de Juan Domingo Perón como secretario de Trabajo.

La pregunta es ¿por qué? La respuesta, si bien compleja por lo que implica una deconstrucción histórica del peronismo, resulta bastante más sencilla: es el recuerdo de que las cosas siempre pueden ser mejor, porque alguna vez lo fueron.

Alberto Morel y Yolanda Arredondo son familiares directos de Sergio y Antonio. El pasado 11 de agosto los acompañaron a ejercer su derecho cívico durante las PASO. Cuando regresaron al campo de La Hoyita, entre cigarros, mates y una tarde en familia –el reencuentro entre ellos se dio luego de que fueran rescatados por el Estado nacional- mantuvieron el siguiente diálogo, el cual fue registrado a pedido de este periodista.

-Alberto Morel: ¿Fueron a votar?

-Sergio Cornejo: Y sí.

-AM: ¿Y qué se siente?

-SC: Y… cambiar un poco las cosas.

-AM: Con el anterior gobierno se pudieron comprar un montón de cosas, como una heladera. ¿Y con Macri?

-SC: Nada. Estamos tirados.

-AM: ¿Entonces tienen una perspectiva de cambiar, que se vayan?

-SC: (Risas cómplices de por medio) Que se vayan todos. Toda la gente de Macri.

-Antonio Cornejo: Ni lo quiero ver a ese.

AM: ¿Che, la vieja no anduvo por acá? (N.d.R: la vieja es Leonor Barbero, la madre de Luis Miguel Etcheverehere y una de las dueñas de Las Margaritas SA, la estancia de 5000 hectáreas del grupo familiar).

-SC: No, no, se olvidaron (de nosotros). Antes cuando estábamos allá por lo menos aparecían.

Esa referencia a “cuando estábamos allá” era cuando vivían en el medio del monte, sin luz, ni baño ni agua potable y cumplían tareas para la familia del ahora ministro de Agroindustria, también denunciado por evasión tributaria y fraude por Dolores Etchevehere, su hermana. El ex presidente de la Sociedad Rural siempre los trató de “montaraces”, pero puso a su propio abogado y al de la Sociedad Rural para comprarles su voluntad. No lo logró. Lo único que consiguió, cuando Macri llegó a la Presidencia, fue salvarse de la causa penal por reducción a la servidumbre.

Después de un rato de charla, mientras caía la tarde del pasado 11 de agosto, y antes de que se conocieran los resultados de las PASO, los dos hermanos se sentaron en sus banquetas, Sergio miró hacia lo profundo del campo y con su brazo señaló hacia un punto imaginario: “Y estos ya no van a carnear más.”

AM: Lo van a mandar todo afuera, seguro.

SC: Todo afuera, sí.

AM: ¿Te acordás cuando al principio Yolly te traía carne? Ahora es más difícil porque está más caro. Antes algo sobraba. Esperemos que cambie todo esto.

SC: Sí, va a cambiar.

¿Por qué dos viejos, a quienes explotaron durante 38 años y vieron como su explotador fue nombrado ministro de Agroindustria, creerían que su suerte podría cambiar de la mano de un nuevo Gobierno?

Sebastián Premici

El cineasta Héctor Aure, autor de la pieza San Perón, película que cuenta la historia de una mujer que tuvo un hijo por cada año de proscripción del peronismo, se preguntó en una charla entre amigos “¿qué es el peronismo?”. “Es una heladera Siam llena con dulce de leche”. A su manera, nos decía que el peronismo es ese lugar anclado en la historia que nos recuerda que las cosas pueden ser mejores.

En 2016 volví a verme con los Cornejo, luego de publicar el libro “De Patrones y Peones, los aliados esclavistas de Mauricio Macri”. Fuimos con Mariano Smichdt, ex trabajador del Renatea y Nicolás Rigaudi. Comimos un asado y cuando ya nos estábamos por ir, Sergio dijo con total normalidad “lo que sobró, a la heladera”. No era una SIAM pero sí la marca de cierta dignidad recuperada luego de haber sido rescatados por el Estado nacional. Casi cuatro años después de la llegada del macrismo con su plan de miseria planificada, Sergio y Antonio Cornejo fueron a votar (y volverán a hacerlo) con la convicción de que, definitivamente, las cosas pueden mejorar.

@spremici (publicado originalmente en Página 12)

El Tape Chaná defendió la realización de jineteadas

El payador Tape Chaná dialogó con l y dijo que ya se están corrigiendo prácticas para que la jineteada sea declarada deporte y se puedan seguir realizando las jineteadas.

El Tape Chaná hablo por Emisora Regional

La modificación de la ley 14.346 tiene en vilo a los grupos tradicionalistas. Según alegan, la nueva norma que discute el Congreso pone en riesgo la realización de las jineteadas y los concursos de rienda.

Agrupaciones gauchas de la todo el país marcharon el 17 de agosto para reclamar que no avance la modificación de la Ley 14.346 de Maltrato Animal, dado que entienden provocaría la desaparición de las jineteadas y las pruebas de rienda.

El proyecto de ley definitivo se debatió durante meses, en distintas comisiones y plenarios del Congreso de la Nación, hasta que finalmente obtuvo dictamen en Diputados. Sin embargo, no conforma a las entidades proteccionistas de animales ni a los hombres de campo.


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135 mil hectáreas en 10 años se perdieron en Entre Ríos por la deforestación

Las recurrentes inundaciones y las modificaciones ambientales que se han producido y acelerado en los últimos años encuentran fundamentos, según distintos especialistas y organismos, en la notable deforestación de bosques y montes nativos en el país y Latinoamérica

Esas áreas que actuaban como esponjas y mitigaban el impacto de abundantes precipitaciones, han mutado en sus usos y funciones, lo que derivó en la degradación y pérdida de beneficios múltiples.

En Entre Ríos, durante el período 2007-2017 se perdieron 135.000 hectáreas por deforestación, según apuntó la doctora Noelia Calamari, investigadora de la Estación Experimental Agropecuaria Paraná, del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA).

La estadística corresponde a la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación. Ante la consulta de UNO, remarcó: “Si bien esos datos –las 135.000 hectáreas en una década– muestran una tendencia decreciente en la tasa de deforestación provincial, es importante destacar que la mayor proporción de dicha deforestación ha venido ocurriendo en las categorías de bosque en las que por su valor de conservación, de biodiversidad y servicios ambientales, está prohibida la deforestación o desmonte, según la Ley Nacional N° 26.331 y la Ley Provincial N° 10.284 de Ordenamiento Territorial de los Bosques Nativos”.

La estadística corresponde a la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación.

Entre las causas de esta reducción de la superficie de bosques mencionó la expansión de la frontera agrícola, la ganadería bajo bosque, la implantación de pasturas en áreas deforestadas, los incendios naturales e intencionales y la explotación forestal. “Todo ello ha conducido a una reducción del 70% de la superficie de bosque nativo (comparando con estimaciones realizadas en 1914, según el Censo Forestal Nacional). Asimismo, también se ha modificado la estructura y el funcionamiento de los bosques, con la consiguiente pérdida y cambios en la biodiversidad”.

En cuanto a las zonas entrerrianas más afectadas por esta situación, Calamari situó que los mayores cambios se registran en los departamentos del centro-norte, aunque adelantó que en los próximos meses tendrán más detalles cuando se iniciará un trabajo de relevamiento con otros profesionales del INTA para toda la región del denominado Espinal, que incluye gran parte de la provincia de Entre Ríos, pero también abarca sectores de las provincias de Corrientes, Santa Fe, Córdoba, San Luis, La Pampa y Buenos Aires.

– ¿Qué tipo de cambios se han dado en el uso de las tierras?

– El problema incluye no sólo el proceso de pérdida de bosque o deforestación, sino también la degradación del bosque remanente. En las últimas décadas, en Entre Ríos, la pérdida y fragmentación del bosque nativo se ha dado fundamentalmente por expansión agrícola (principalmente por el cultivo de soja, a pesar de que algunos suelos presentan una aptitud restringida para la agricultura), y la degradación por manejo ganadero extensivo y tala selectiva. La producción ganadera bajo bosque nativo es una práctica que se viene desarrollando desde la colonización española y constituye la base de los sistemas productivos predominantes en gran parte del Espinal entrerriano. No obstante, estos ambientes en que se realiza ganadería bajo bosque se encuentran degradados por sobre-pastoreo al exceder la carga ganadera que se recomienda.

– ¿Qué impacto ha tenido ello en la flora y fauna autóctona?

– Ambos procesos (deforestación y degradación), resultan en pérdida, modificación y fragmentación de bosques y sabanas, con la consiguiente degradación de diversos servicios ecosistémicos, como la provisión de agua de calidad para el consumo humano, disminución de la erosión del suelo y contaminación, disminución de la capacidad de los bosques de proveer alimentos y especies potencialmente útiles, pérdida de biodiversidad, entre otros. Una carga ganadera excesiva determina el incremento de suelo desnudo, una disminución en la tasa de infiltración, incremento de especies arbustivas nativas, incremento de especies vegetales exóticas invasoras, entre otros impactos. Respecto a la biodiversidad, los cambios ocurridos en el bosque, no solo vinculados a la cantidad y distribución de la superficie remanente, sino también los cambios en la vegetación dentro de dichos remanentes (como consecuencia de prácticas de manejo productivas), pueden impactar negativamente sobre su biodiversidad asociada y por consiguiente sobre las funciones que esta biodiversidad brinda como polinización, dispersión, control biológico, etc. En general, son numerosas las especies de la fauna silvestre que se ven afectadas negativamente por la deforestación, fragmentación y degradación del bosque del Espinal. Según estudios que realizamos en INTA, hay diversas especies de aves y anfibios sensibles a los cambios ocurridos en el bosque, las cuales disminuyeron considerablemente en áreas fragmentadas y degradadas.

– Entre Ríos tiene una variada y extensa población de aves. ¿Cuáles han sido las más afectadas?

– Según revelamientos realizados a campo por colegas de INTA y Conicet como Sebastián Dardanelli, Fabricio Reales y Juan Andrés Sarquis, en el centro norte de la provincia registraron 317 especies de aves, lo cual equivale a aproximadamente un tercio de la diversidad de aves registrada para todo el país. Muchas de las especies de aves se ven afectadas por cambios en las condiciones de la vegetación del bosque, tales como cantidad de árboles, tipo de especies de árboles presentes, tamaño de los árboles, cobertura de arbustos, estado de la vegetación herbácea, etc. Otras especies se ven afectadas por características espaciales del bosque como cantidad de bosque en un área determinada, tamaño de los fragmentos remanentes, forma de los mismos, proximidad entre fragmentos, entre otras. Finalmente, hay especies que son afectadas tanto por los cambios que ocurren dentro de los fragmentos de bosque, como los cambios que ocurren en el paisaje o región. Por todo ello, es importante considerar este amplio espectro de respuesta de la biodiversidad cuando se proponen e implementan estrategias de manejo y conservación del bosque.

– ¿Se ha medido el nivel de absorción de agua en los terrenos, tras la pérdida de montes y forestación?

– Es un tema en el que particularmente yo no trabajo. No obstante, las evidencias a nivel mundial sobre las consecuencias negativas del reemplazo de bosques secos como los del Espinal por cultivos, son contundentes. Una de ellas, es el ascenso de napas y transporte de sales a la superficie lo que repercute en la fertilidad de suelos productivos. Esto se debe a que los bosques absorben y utilizan más agua proveniente de las precipitaciones en comparación a los cultivos, reducen los flujos hacia las napas y acumulan sales, manteniendo los niveles freáticos más profundos. Este proceso ha sido comprobado para la región central de Argentina por colegas, comparando sitios deforestados con uso agrícola y sitios con remanentes de bosques, lo cual se vincularía con las inundaciones y el proceso de salinización en la región.

– A este ritmo de deforestación, ¿qué panorama asoma en los próximos años?

– El estado de conservación de los bosques nativos en el Espinal entrerriano es crítico debido a los grandes cambios en el uso de la tierra ocurridos en los últimos 100 años. Según estudios prospectivos que realizamos en INTA concluimos que, de no detener completamente la deforestación, restaurar áreas en las que especies de la biodiversidad han declinado o funciones del bosque se han visto disminuidas o perdidas y, además de ello implementar prácticas de manejo del bosque en las que se compatibilicen objetivos productivos con objetivos de conservación, serán numerosas las especies de la biodiversidad que continuarán siendo afectadas negativamente, no sólo sobre su abundancia y distribución sino también en relación a la pérdida de hábitat potencial disponible. Para recuperar o mantener la integridad de los bosques y que la misma sea sostenible es necesario compatibilizar los requerimientos productivos con el mantenimiento de la biodiversidad y el bienestar de las comunidades asociadas al uso y manejo del bosque nativo. (APFDigital)

Se necesitan más ingenieros agrónomos

A pesar del rol protagónico de Argentina en materia agropecuaria, se necesitan más ingenieros agrónomos para satisfacer las demandas productivas de cada región. Frente a este escenario, estas carreras se convierten en prioritarias no sólo a la hora de cubrir áreas de vacancia, sino también para asegurar la protección de los recursos naturales, la sustentabilidad de los sistemas agropecuarios, la inocuidad de la producción, y la seguridad y la soberanía alimentarias. Sobre estas cuestiones reflexionan Mario Urbani (UNNE), Adriana Andrés (UNNOBA) y Mario Villegas (UNRN).

por Mariela Lanza

Una gran cantidad de la población mundial sufre hambre. Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el número de personas subalimentadas ha ido en aumento desde 2014, y se estima que alcanzó 821 millones en 2017: alrededor de una de cada nueve personas en el mundo. La ecuación se complejiza si pensamos que se produce alimento para 12.000 millones de personas, a pesar de que existen en total cerca de 7.400 millones de habitantes en el mundo.

Las respuestas que surgen frente a estas operaciones que no encajan, son simples y evidentes: se desperdician grandes cantidades de alimento, además de realizarse una distribución poco justa de los mismos. En todo el mundo se pierden o desperdician 1.3 billones de toneladas de alimentos, es decir, un tercio de todos los producidos para el consumo humano. Un crimen inaceptable para la cantidad de habitantes que padecen hambre.

Pero los desafíos que enfrentamos en materia de alimentación no se agotan aquí, dado que para erradicar el hambre además se necesitan alimentos de calidad, nutritivos e inocuos. A esta altura, sabemos que consumir alimentos nocivos, enferma y mata. Frente a este escenario, existe cada vez más conciencia de la importancia de una alimentación saludable y de una soberanía alimentaria para poder llevarla a cabo. Es decir, cada vez es más urgente hacer efectivo el derecho de los pueblos a alimentos nutritivos y culturalmente apropiados, producidos a través de métodos sostenibles y saludables.

En este camino, el sector privado y las políticas públicas nacionales y locales desempeñan un papel decisivo y estratégico para lograr revertir ciertas prácticas y asegurar la protección de los recursos naturales, la sustentabilidad de los sistemas agropecuarios, la inocuidad de la producción, y la seguridad y la soberanía alimentarias.

Ante este panorama complejo, las carreras vinculadas con la actividad agropecuaria se convierten en una opción clave a la hora de construir un desarrollo más justo, inclusivo y sustentable, que satisfaga las necesidades actuales y futuras.

Además, pese al rol protagónico en materia agropecuaria que tiene nuestro país, se necesitan más ingenieros agrónomos para cubrir las demandas productivas que reclama cada región. Según cifras de la Secretaría de Políticas Universitarias de la Nación, en el año 2016 más de 29 mil alumnos estudiaron carreras de agronomía en todo el país (el 93% en universidades públicas y el 7% en privadas). Si bien no son pocos, aún se necesitan más profesionales del área para satisfacer las necesidades territoriales.

Dada la importancia de estos hechos, Mario Urbani, decano de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE), Adriana Andrés, directora de la Escuela de Ciencias Agrarias, Naturales y Ambientales de la Universidad Nacional del Noroeste de Buenos Aires (UNNOBA), y Mario Villegas, director de la carrera de Ingeniería Agronómica de la Universidad Nacional de Río Negro (UNRN), reflexionan acerca del rol de la agricultura y la ganadería en materia de alimentación y la incorporación de nuevas tecnologías en el sector. Además, profundizan sobre el papel de la universidad a la hora de formar recursos humanos que ayuden a revertir ciertas prácticas que provocan procesos de degradación de suelos, mal uso del agua, contaminación química por el uso de plaguicidas, producción de residuos, pérdidas de biodiversidad, etc.

— Debido al proceso de crecimiento de la población mundial, la agricultura y la ganadería seguirán siendo actividades claves para poder alimentar al mundo, y las carreras vinculadas con agronomía seguirán siendo una opción fundamental para satisfacer estas demandas. Ante este escenario, ¿nuestro país tiene ingenieros agrónomos suficientes para cubrir estos requerimientos o se necesitan más profesionales vinculados con el área?

Mario Urbani (UNNE): La producción agropecuaria y forestal siguen siendo temas de vacancia en el nordeste del país. Es una deuda pendiente con las regiones, principalmente con la explotación de los recursos naturales para incrementar la productividad y para satisfacer las demandas nacionales e internacionales de alimentos. De manera que la profesión y el trabajo de ingeniería en recursos naturales y producción vegetal, animal y forestal, siguen siendo hoy los pilares de la productividad de alimentos para el mundo. Lo refuerza, en ese sentido, el Consejo Regional de Planificación y Educación Superior, que determinó que una de las áreas de vacancia importante en nuestra región es la profesión de los ingenieros agrónomos con investigación y desarrollo productivo.

Adriana Andrés (UNNOBA): Si bien hay muchos ingenieros agrónomos formándose o que se han formado, Argentina, con su rol protagónico desde el punto de vista agropecuario, necesita más ingenieros agrónomos porque debe cubrir distintas regiones, demandas y aspectos productivos. Desde ese punto de vista, desde la Asociación Universitaria de Educación Agropecuaria Superior (AUDEAS), entidad que nuclea a todos los decanos de facultades de agronomía de universidades nacionales, se está haciendo un gran esfuerzo por consensuar aspectos que hacen al perfil del ingeniero agrónomo con la diversidad que merece cada territorio, en virtud de que nuestro país es tan extenso y contiene tantas economías regionales. Por lo tanto, es necesario continuar formando ingenieros agrónomos y vincular la interdisciplinariedad con todas aquellas áreas de las tecnologías y de la producción de alimentos. No se puede concebir un ingeniero agrónomo aislado o encapsulado en conocimientos propios de la carrera sin un abordaje interdisciplinario.

Mario Villegas (UNRN): Sin lugar a duda, las carreras vinculadas con agronomía siguen siendo una opción fundamental, no sólo por el tema alimenticio, sino también porque proveen a la sociedad una serie de materiales utilizados en la industria y en la producción de combustibles. Así, diferentes especies vegetales son necesarias para la fabricación de bioplásticos, jarabes, biodiesel, etanol, aceites, tejidos, alimentos balanceados, pegamentos, papel, biogas, etc.

Por otra parte, las instituciones públicas como INTA, CONICET y las universidades, han ofrecido oportunidades a los jóvenes para iniciar una carrera de investigador, extensionista o docente. Pero en relación a si existen suficientes ingenieros agrónomos en nuestro país, la realidad puede ser diferente según las zonas. En la Patagonia, prácticamente todos los colegas se encuentran trabajando en forma pública o privada. En los últimos años, una serie de nuevos emprendimientos como aquellos ligados a la producción de leche, engordes a corral, criaderos de semillas, etc., han intensificado la demanda de profesionales de las ciencias agropecuarias.

Los sistemas productivos cada vez más complejos e innovadores, en cuanto al uso de insumos, maquinaria y logística de comercialización, requieren de personas altamente competentes que sean capaces de tomar decisiones, aprovechando oportunidades, minimizando los costos y mejorando la rentabilidad. A su vez, una agricultura cada vez más responsable, requiere de profesionales que desarrollen prácticas que conserven los recursos naturales.

— En este sentido, la agricultura y la ganadería son unas de las actividades principales del hombre, pero muchas veces comprometen los recursos y la futura producción de alimentos. ¿Qué amenazas enfrenta el mundo si no se revierten ciertas prácticas que provocan procesos de degradación de suelos, contaminación, pérdidas de biodiversidad, etc? ¿De qué manera podrían revertirse estas amenazas?

AA (UNNOBA): Las amenazas no son las amenazas que se visualizan desde el punto de vista productivo. Las amenazas surgen, como en cualquier otra disciplina, de la mala aplicación de prácticas de manejo. Todo depende de la conciencia que tome el hombre desde el rol que le corresponda, ya sea para la conservación del suelo, la aplicación de herbicidas o el uso de tecnologías inapropiadas, como son las rotaciones de tipo agrícolas ganaderas. En el caso de la región pampeana, son muy necesarias porque ya se ha comprobado que el monocultivo de soja produce bastante daño al ambiente. Acá todos cumplimos un rol preponderante, los educadores, los gobiernos de turno -especialmente los locales-, el sector público y el sector privado, que juega un rol estratégico. Si todos toman las decisiones adecuadas, estas amenazas no van a desaparecer, pero se van a reducir drásticamente. Creo que con el pasar de los años, cada vez hay más conciencia de todas estas amenazas que ocurren aplicando malas prácticas o aplicando tecnologías que no corresponden.  Me atrevo a decir que cada vez hay más conciencia de todo esto porque se ve el cambio climático que afecta a la producción y la vida de la gente. Un cambio climático que está produciendo estragos en muchas partes del mundo. La pregunta que habría que hacerse es si todos disponen de la tecnología necesaria para hacer sostenible el ambiente.

MV (UNRN): El mundo, especialmente los países en vías de desarrollo, enfrentan estos problemas derivados de las demandas de un mundo en constante crecimiento poblacional y ávido por materias primas provenientes del agro. Diversos autores sostienen que las causas de la degradación ambiental son numerosas y obedecen a razones físicas, económicas e institucionales. Lamentablemente, los países como el nuestro que basan su economía en los recursos naturales son los más expuestos a estas amenazas. Sin embargo, en los últimos años hay un amplio consenso entre los organismos técnicos como el INTA, las universidades y el sector privado, en apostar a una producción amigable con el ambiente a través de la investigación, la extensión y la asistencia técnica. Son numerosos los ejemplos de prácticas culturales que han mejorado notablemente el uso del suelo y el agua, como la siembra directa, el mapeo de suelos, la agricultura de precisión, el uso de cultivos cobertura, la fertirrigación, el control integrado de plagas, la agroecología, las semillas mejoradas, el riego localizado, etc.

MU (UNNE): Es cierto que hay cada vez más conciencia del cuidado y la preservación de los recursos naturales y la biodiversidad. En casi todo el mundo, principalmente en los países latinoamericanos, es una conciencia importante y presente que, de alguna manera, está frenando los procesos de degradación y en muchos casos el deterioro de los suelos y diferentes áreas importantes para la conservación de la biodiversidad. La UNNE, y los gobiernos provinciales y Nacional, están absolutamente comprometidos en la preservación de ciertos sistemas biológicos importantes como los macrosistemas del Iberá, participando de desarrollo de políticas públicas que lo conserven para las generaciones futuras. Del mismo modo, en el Impenetrable y en Bañado La Estrella, la universidad está comprometiéndose a través de sus diferentes estamentos en el trabajo y preservación de esos recursos. En referencia a los sistemas productivos particulares (productores y empresas), es cada vez mayor la conciencia.

De todos modos, aunque exista gran depredación en varias regiones del país, debemos entender que la utilización de los recursos requiere formación y compromiso. Es esencial pensarlo de esa manera y tenemos que hacer docencia en ese tema para las futuras generaciones.

–Hablando de futuras generaciones, ¿los estudiantes egresan con la preparación adecuada que necesita el mundo en relación a los avances tecnológicos que se han sumado a los sistemas agropecuarios con el fin de mejorar la productividad? En este sentido, ¿cómo se fueron incorporando estas nuevas tecnologías a la enseñanza universitaria? 

MU (UNNE): Sin lugar a dudas, en todos los órdenes de la vida se producen avances tecnológicos que, de alguna manera, están disponibles para los sistemas productivos. En este sentido, nuestros alumnos tienen una buena formación en el aula y en el gabinete. Lógicamente, se cuenta además con cursos de posgrado más específicos que se realizan para cada actividad, los cuales también tienen la preparación adecuada.

AA (UNNOBA):  La tecnología va a dominar absolutamente todos los campos del conocimiento, desde la biotecnología hasta las tecnologías aplicadas agrícolas (drones, tics, softwares especiales para el campo, etc.). Actualmente, las carreras de agronomía de muchas facultades están incorporando día a día los contenidos necesarios para formar perfiles cada vez más dinámicos, que puedan llevar inmediatamente a la práctica los conocimientos que incorporan, además de actualizarlos permanentemente.

Los estudiantes egresan con un muy buen perfil, pero no todo termina allí. El egresado de agronomía necesita una continua adecuación de los conocimientos. Esto significa que los egresados deben tomar permanentemente cursos de actualización. Aquel que piense que puede seguir trabajando con los conocimientos que adquirió hace diez años atrás, es un egresado desactualizado.  Hoy se necesita una capacitación práctica porque los egresados deben salir a un medio altamente tecnificado, y para eso necesitan adquirir habilidades propias de las demandas tecnológicas que tienen en distintas regiones de la Argentina.

MV (UNRN): Los programas para el estudio de las ciencias agropecuarias, en este caso de la ingeniería agronómica, son sumamente completos y abarcan distintas áreas como las ciencias básicas, las básicas agronómicas y las aplicadas agronómicas. A su vez, otra serie de asignaturas relacionadas con las TIC le permiten al alumno resolver innumerables problemas que antiguamente no se podían hacer, como mejorar la roturación del suelo, la siembra de precisión, el manejo integrado para el control de plagas y enfermedades, la cosecha, la utilización de fertilizantes, el mapeo de suelos, el uso sustentable del agua para riego, etc. (…).

En la mayor parte de las asignaturas, los alumnos realizan visitas permanentes a campo y prácticas profesionales en organizaciones agropecuarias de la región, donde tienen la oportunidad de integrar los conceptos teóricos con las prácticas, lo que resulta una experiencia de gran importancia y altamente valorizada por los alumnos y las empresas. Además, nuestra universidad posee un campo experimental en el marco de la recientemente conformada Unidad para la Innovación del Sistema Agroalimentario (UIISA). Resulta útil recordar que, en el noreste de la Patagonia, las condiciones agroecológicas son variadas, con riesgo climático y mercados segmentados. También muchos de los sistemas relacionados con la producción agropecuaria utilizan agua de riego como insumo básico para obtener producciones sustentables, por lo que tratamos de formar profesionales que se desempeñen adecuadamente en estos ambientes difíciles y se conviertan en actores claves del desarrollo agropecuario regional.

 

Fuente: Página 12

Qué se espera del agro para el 2019

por Matías Strasorier*

Se acerca el cierre de año, comienza el optimismo por al año nuevo, y el campo desea más que nunca un próspero y feliz 2019… esperando olvidar el 2018.

Es que la campaña agrícola 2017/18 será recordada como la peor de los últimos 50 años, las variaciones y fluctuaciones del clima golpearon fuertemente la producción, y las variaciones en materia de economía política también.

La guerra comercial entre EEUU y China, en cada golpe, genera las réplicas en nuestro país, que como parte del podio de producción e industrialización mundial de cereales y oleaginosas, no es, ni puede ser ajeno a la disputa del mercado global de los agroalimentos.

Cada campaña agrícola es fundamental, ya que el complejo agroexportador significa el 40 por ciento del ingreso de divisas. Para la presente campaña se proyecta para la soja un área sembrada de 17,9 millones de hectáreas y para el maíz un área sembrada de 5.8 millones de hectáreas, según el Panorama Agrícola Semanal de la Bolsa de Cereales. Por su parte el trigo proyecta una cosecha de 19,2 M de Tn, según la misma fuente, sufriendo una merma en las casi 21 millones de Tn que se esperaban desde el gobierno. Es que el optimismo de la Secretaria de Agroindustria de la Nación estima una cosecha de soja de unos 54,2 M de Tn y para el maíz de 49.68 M de Tn., lo que sumado al trigo, girasol, cebada y sorgo calculan llegar a las 140 millones de toneladas totales, un record histórico. Deseo o realidad, lo sabremos al final de la cosecha.

Sin embargo, lo positivo de la proyección de campaña se encuentra con la realidad de no encontrar previsibilidad y claridad en la política económica lo que genera una gran preocupación para los productores y la agroindustria que comprenden el complejo productivo cerealero-oleaginoso, casi como las dudas sobre el clima.

Claramente, el plan económico está diseñado a favor del sector financiero y energético, principalmente, y subordinado a los intereses de los Grandes Grupos Económicos Trasnacionales vinculados a la Agroexportación (ADM, BUNGE, CARGIL, DREYFUS y COFCO), panorama en el cual el financiamiento presenta una tasa de interés que supera el 65-70 por ciento, haciendo inviable encarar el financiamiento de cualquier emprendimiento productivo.

Las reglas cambiantes en cuanto a carga impositiva, como fue el aumento de las retenciones y el impuesto inmobiliario rural; el aumento del precio del gasoil, insumo esencial de la producción agropecuaria, 70 por ciento en lo que va del 2018 y 102 por ciento interanual, lo que implica casi 4 mil millones de pesos más para la presente campaña, son parte de las políticas públicas nacionales que hacen que la perspectiva de la campaña agrícola 2019 sea bastante incierta para los productores.

Nuestro país tiene una economía en la cual de los u$s58 mil millones que ingresan en materia de exportación, casi el 40 por ciento son de Manufacturas de Origen Agropecuario, por lo que el resultado de cada campaña agrícola es fundamental. Como también es fundamental el agregado de valor en origen que se produce a través de la industria aceitera, molinera y de biocombustibles, eslabones de la cadena que sufren la reprimarización de la actividad agrícola, impulsada por las políticas económicas del gobierno nacional, lo cual no solo disminuye el agregado de valor en nuestro país, con sus correspondientes pérdidas de puestos de trabajo, sino también nos presenta con mayor fragilidad en el mercado internacional.

Para el sector productivo y agroindustrial argentino hay 2019 y hay campaña, a pesar de las dudas en materia de planificación económica por parte del Gobierno Nacional, y a pesar de las inclemencias del clima que siempre son un interrogante. Todos y todas necesitamos que haya 2019 y la campaña sea excelente.

 

*Integrante del Centro de Estudios Agrarios – CANPO / publicado originalmente en Motor Económico

Pueblos trabajadores, infancias pobres

(Por Canpo) Quinientos años después la misma ambición, el mismo odio, la misma impunidad, el mismo desprecio, el mismo ensañamiento, movilizan a los ricos a ser más, a apropiarse de las riquezas de los hombres y mujeres que las producen con su trabajo.

La noticia del bono por decreto presidencial 1043/18 para los trabajadores en relación de dependencia, ya es un absurdo en sí mismo, con un monto que en algunos casos apenas alcanzará para pagar la luz y el gas. Pero sobre todo es un acto de desprecio a las y los peones rurales, las y los laburantes de casas particulares (la sirvienta o el mayordomo para el oligarca), como así también las y los ‘morochos’ del municipio: “Quedan excluidos de los alcances del presente decreto las y los trabajadores del sector público nacional, provincial y municipal… También se encuentran excluidos del presente decreto las y los trabajadores del Régimen de Trabajo Agrario, regulado por la Ley Nº 26.727, y del Régimen Especial de Contrato de Trabajo para el Personal de Casas Particulares, regulado por la Ley Nº 26.844…”.

El desprecio y odio de clase sobre las y los trabajadores, que ellos suelen llamar servidumbre, no se disimula, excluyéndolos como sujeto de derecho al no percibir el bono que los demás trabajadores van a cobrar.

Y esto no nos asombra, si ya premiaban a un explotador de trabajadores agrarios como Etchevehere dándole el ex Ministerio, ahora devenido en Secretaría, de Agroindustria. O aplauden al gobernador Jujeño por autorizar a trabajar a niños y niñas menores, mientras mantiene presa política Milagro Sala, por hacer piletas, polideportivos y escuelas para los mismos niños que el gobernador manda a trabajar, pero por sobre todo la mantienen presa por trabajadora, por negra, por Coya Originaria, por laburante, por mujer, pero por sobre todo por luchadora.

Quinientos años de opresión y saqueo, y no se cansan de concentrar riquezas, de robárselas a quienes las producen. Latinoamérica sufre una ola de gobiernos de derechas serviles a los Grandes Grupos Económicos Trasnacionales, que con matriz Financiera y extractivitas, vuelven a someter a los Pueblos, a oprimirlos, a esclavizarlos, ahora con pantallas en vez de espejos, que reproducen mentiras en formas de postverdades.

“Es tinieblas con flores, revoluciones y aunque muchos no están, nunca nadie pensó besarte los pies 5 siglos igual”. León Gieco

El final de este 2018 se agota en el horizonte de un gobierno argentino que nunca le encontró la vuelta al rumbo económico, por inútil o por subordinado a un plan externo en contra de la Patria. El sector Productivo lo acusa y lo siente. El campo que empieza a mirar con desconfianza, la industria con empresas que ya empezaron a darle vuelta la cara, pero es el Movimiento Obrero lo que subestiman, lo que desprecian y creen poder comprar con un miserable bono solo para algunos. Es la dignidad de cada trabajador y trabajadora organizada, la dignidad de un Pueblo que empieza a saber que ya es tiempo de despertar a la lucha, y esta vez debe ser definitiva y libertaria.

 

Canpo – Centro de Estudios Agrarios

Lugares donde sobra el agua

Mientras que a nivel mundial el planeta se prepara para el arribo de un nuevo fenómeno del niño, nuestra región atraviesa, en lo particular, por el segundo de los dos picos de lluvia que ocurren en el año. Uno en la llegada del otoño y, otro, al finalizar el año. Estas fueron las causas de la tormenta y la copiosa lluvia que provocó anegamientos, destrozos y perjuicios a numerosas familias entrerrianas. Así lo definió, en diálogo con AIM, el ingeniero Jorge Gvozdenovich, miembro del área de recursos naturales del Instituto de Tecnología Agropecuaria (Inta) de Oro Verde, quien además se refirió al impacto erosivo del gran caudal de agua en los suelos utilizados para siembra.

La estación experimental Inta de Oro Verde, guarda registros de lluvias desde el año 1934. Muy pocas veces, el total de agua caída durante el mes de noviembre ha alcanzado las marcas registradas entre ayer y hoy: En 1979 llovieron 299 milímetros. En 2002, 240 y, en noviembre de este año, 232, con la incertidumbre de que faltan 18 días para que el mes termine, y con serias posibilidades de más lluvia. “Pero lo interesante es que esta cantidad de agua cayó en 20 o 22 horas. No hubiera sido riesgoso si hubiera caído en forma menos intensa. El problema es que llovieron 45 milímetros en menos de 15 minutos”, manifestó a esta Agencia Gvozdenovich, quien se dedica a la parte de conservación del suelo y su cuidado, en torno a la erosión hídrica que afecta a la región de Entre Ríos.

“El problema es que llovieron 45 milímetros en menos de 15 minutos”

—¿Entonces, qué pasó en esta oportunidad?

—Justo las cosas coinciden. Nosotros tenemos, en el año, dos picos de precipitaciones. Una es en otoño, durante marzo o abril, cuando se cosecha la soja. Y otra se produce durante estos días, entre octubre y noviembre, donde hay un promedio histórico de 110 milómetros. Al mismo tiempo, tenemos un fenómeno del niño, que dicen que es el más lluvioso, y que se suma a nuestro noviembre llovedor.

—¿Hubo alguna situación parecida en el último tiempo?

—Casi nunca pasó que tengamos una intensidad promedio de 180 milímetros por hora. En los registros encontramos una sola tormenta de 250 milímetros en marzo de 2008. Encontramos sí casos similares respecto del total de agua caída, pero nunca una intensidad tan alta como la de esta oportunidad.

Suelos y siembra: “Un centímetro de suelo tarda entre 400 y mil años para generarse”

La capa más fértil del suelo de un campo, arrastrada por la lluvia contra el alambrado.
Si bien la agenda periodística estuvo concentrada durante estos días en los problemas urbanos, la lluvia también provocó una profunda erosión en la zona rural, donde los suelos utilizados para la siembra perdieron un gran porcentaje de fertilidad.

Ante la intensidad de la lluvia, Gvozdenovich, junto a otro trabajador del Inta, Gustavo Maffini, y al meteorólogo de la estación experimental, comenzaron a averiguar qué estaba pasando a nivel climatológico, cómo se había distribuido la lluvia y cuál había sido su impacto: “El agua cayó sobre un suelo saturado, con una acumulación de agua de 40 milímetros. Casi toda el agua escurrió a una velocidad erosiva. Recién me crucé con un colono y me dijo que tenía todo el campo fuera del alambrado”, dijo Gvozdenovich, refiriéndose a la capa mas fértil del suelo que había sido erosionada y cuyo sedimento amontonado tapaba a nivel de dos hilos del alambrado. “Desde el punto de vista de la erosión hídrica nos agarró con los suelos totalmente desnudos, ya que aproximadamente el 60 por ciento va destinado a soja de primera, y recién empieza la etapa de la siembra”, destacó el ingeniero.

—¿Qué impacto tiene la erosión del suelo en la siembra?

—En esta región, de Paraná, el suelo fértil es una capa que tiene aproximadamente 20 centímetros. En uno de los campos que recorrimos había 30 centímetros hacia abajo depositados contra el alambrado. Quedó expuesto el horizonte B, que es la capa más arcillosa y, de menor materia orgánica y menos fértil. Cualquier cosa que quiera sembrarse ahí, requerirá un doble trabajo de fertilizante, herbicida, y un montón de prácticas extra que uno tiene que hacer. Otro ejemplo es que, campo cercano que salimos a recorrer, tiene una muy buena rotación de cultivos con terraza, y tenía trigo para cosechar. La gota de lluvia rompió contra la espiga y entró al suelo en forma mucho menos erosiva. Buenas prácticas agronómicas, como rotar los cultivos o hacer terrazas, ayudan enormemente a cuidar los campos. Un solo centímetro de suelo tarda entre 400 a 1000 años en generarse. Y en esta sola lluvia se perdieron 20 o 30. (AIM Digital)

Tractorazo y marcha al Ministerio de Agroindustria

El “otro campo” le reclama a Etchevehere

Organizaciones de pequeños productores, campesinos e indígenas se movilizan para exponer la crítica situación productiva, económica y financiera que atraviesan. Reclaman que se restablezca el Monotributo Social Agropecuario y se implementen políticas dirigidas al sector de la agricultura familiar. “Producimos más del 60 por ciento de los alimentos que consumen los argentinos”, remarcaron.

“Somos el otro campo y producimos más del 60 por ciento de los alimentos que consumen los argentinos ¿Por qué no accedemos a derechos básicos?”, preguntan las organizaciones de pequeños productores agropecuarios que protestan hoy frente al Ministerio de Agroindustria de la Nación y en otros puntos del país.

Luego de los verdurazos con los que intentaron exponer su crítica situación, reclaman una audiencia con el ministro Luis Miguel Etchevehere y que se restablezca el Monotributo Social Agropecuario que el Gobierno decidió dar de baja hace algunas semanas. Además, piden políticas que ayuden a sostener al sector, como tarifas diferenciadas de luz y gas oil, créditos blandos a tasa subsidiada y subsidios a los insumos utilizados en la producción.

“Alertamos sobre las dramáticas consecuencias que las políticas del gobierno nacional causan a nuestro sector, políticas que no garantizan las condiciones mínimas para seguir produciendo”, afirmaron en un comunicado las organizaciones que convocaron a la marcha. Denuncian que el sector “se extingue” y “se empobrecen los pueblos del interior y se apagan los territorios rurales; la tierra y la producción se extranjerizan y concentran y los consumidores pagarán alimentos cada vez más caros”.

Los pequeños productores plantean también que el fin del Monotributo Social Agropecuario los deja sin obra social y jubilación. “Era la única herramienta de regularización del trabajo que el Estado tenía para el sector”, aseguran.

“En esta crítica situación, que se agrava con el paso de los meses, no encontramos reacción ni medida alguna del gobierno y las ‘mesas de competitividad’ –que parecen ser la única iniciativa y a las cuales prácticamente a nadie de nuestro sector convocan-, han demostrado no ser eficientes para cambiar la coyuntura ni para adoptar políticas a mediano y largo plazo”, plantearon desde la Unión de Trabajadores de la Tierra. (Página 12)

El primer tractorazo del campo contra Macri

La entidad de pequeños y medianos productores -que viene dilatando una medida contra el gobierno de Macri- acordó movilizarse el 26 de julio frente al Ministerio de Agroindustria de la Nación, después de analizar que la audiencia con el Presidente no tuvo los resultados esperados. Dicen que la devaluación solo benefició a los grandes exportadores.

El Consejo Directivo de la Federación Agraria Argentina (FAA) se reunió tras la audiencia que la Mesa de Enlace mantuvo con el presidente Mauricio Macri el pasado martes, en la que la entidad que encabeza Omar Príncipe planteó la necesidad de intervención estatal para la “supervivencia” de los pequeños y medianos productores, reclamo al que se sumarán los pedidos de tamberos y productores porcinos.

Según dice el comunicado de la FAA advierte que “Argentina está en las puertas de una recesión”, y plantea que se da un contexto difícil para los trabajadores, el comercio, las PyMEs industriales y las cooperativas. “Ante las dificultades del presente, convocamos a los federados a las Asambleas Zonales que se organizarán en todo el país el 14 y 21 de julio”, expresaron.

Luego de aclarar que valoran el compromiso del Gobierno de no modificar el esquema de retenciones a las exportaciones de granos, advirtieron que “mientras las familias pagan cada vez más caros los alimentos, los agricultores que los elaboramos trabajamos a quebranto”.

En el encuentro, los productores coincidieron en que la devaluación no generó las mismas perspectivas para la exportación en todas las actividades ni las escalas: “Los grandes grupos concentrados son los que tendrán el mayor beneficio, mientras miles de chacareros siguen luchando por los aumentos de tarifas y gasoil, la falta de financiamiento y las altas tasas de interés, la dolarización de los insumos, la falta de políticas segmentadas y la importación de alimentos”.

La entidad advierte sobre el impacto de la caída del consumo doméstico. “Esto golpea a los pequeños productores que venden al mercado interno”, manifiestan, y añaden que “con el actual contexto inflacionario, se agrava el problema estructural de la distorsión de precios entre la elaboración de la materia prima y el consumidor, con una fuerte concentración en las cadenas comerciales y de distribución”.

Otro de los puntos que debatió FAA y mantiene en alerta a los productores es “la reciente eliminación del monotributo social, que castiga a miles de agricultores familiares”.

La organización que lidera Príncipe cuestionó fuertemente esta medida e insiste en la necesidad de reglamentar la Ley de Agricultura Familiar que el dirigente mencionó en la reunión con Macri.

Con estos reclamos, se aprobó participar de la movilización que el próximo 26 de julio se hará frente al Ministerio de Agroindustria de la Nación, que dirige Luis Miguel Etchevehere, extitular de la Sociedad Rural Argentina, que nuclea a los beneficiarios del modelo que cuestionan ahora los productores de la Federación Agraria.

Fuente: Noticiauno

Alarmante cantidad de accidentes graves y fatales de trabajadores rurales

Hasta hace unos años era el rubro de la construcción donde se generaban mayores situaciones de riesgo, pero el campo lo desplazó.

por Vanesa Erbes

Hasta hace poco, uno de los rubros que en la provincia registraba mayor cantidad de situaciones de riesgo y donde se generaban más accidentes graves, que incluso llevaron a la muerte a muchos de los brindaban su fuerza de trabajo en el mercado laboral, era el de la construcción. Sin embargo, con una fuerte intervención sindical y mayor capacitación de los obreros, entre otros factores, esta realidad se modificó, y hoy es el ámbito rural donde se producen más incidentes, que pueden provocar en el empleado desde una discapacidad hasta enfermedades crónicas o incluso la muerte.

Desde el área de Seguridad e Higiene de la Secretaría de Trabajo de la Provincia señalaron a UNO: “Hoy por hoy es la actividad agropecuaria la que está teniendo muchos inconvenientes, por la generación de accidentes graves sobre todo. Se dan casos de mutilaciones de miembros y hasta fallecimientos de trabajadores por diversos factores; hay electrocuciones, aplastamientos, ya sea por máquinas o animales, básicamente”.

Las lesiones en el medio rural pueden ocurrir en varias circunstancias, pero las más comunes son provocadas por maquinaria como tractores, cosechadoras, tolvas, chimangos, motoguadañas, motosierras, silos, entre otras.

El trabajador rural también está expuesto a caerse de un caballo, o recibir patadas, o sufrir agresiones de otros animales. Por otra parte, los plaguicidas también revisten un peligro constante y son causa de intoxicaciones severas y hasta mortales; incluso muchos de los productos que se utilizan, en contactos leves pero reiterados, pueden originar diversos efectos sobre la salud.

Si bien en la Secretaría de Trabajo aclararon que no hay datos estadísticos actuales, ya que el empleado damnificado tiene dos años para hacer el reclamo entre las comisiones médicas, comentaron que hay accidentes que suelen incrementarse en los períodos de desarrollo de las actividades estacionales que movilizan una gran cantidad de mano de obra, sobre todo en los tiempos de cosecha. No obstante, indicaron: “Si uno va desglosando en el año, es parejo en toda la provincia”.

 Daños. Numerosos incidentes se producen con maquinarias, y las secuelas que dejan son importantes.

En la delegación provincial del Registro Nacional de Trabajadores Rurales y Empleadores (Renatre) señalaron a UNO que en Entre Ríos hay aproximadamente 20.000 trabajadores rurales, y más de la mitad son discontinuos: “Son aquellos que por lo general se registran en etapa de cosecha, por ejemplo”, refirieron.

La cifra se abulta si se considera que en el ámbito rural el empleo informal es una constante. “Se calcula que es altísima la cantidad de trabajadores informales que hay en el agro. Y por otro lado muchos empleadores encubren una relación de dependencia con la figura del monotributista, donde el dueño del campo le paga un seguro de accidentes personales a la persona que le maneja la pulverizadora o la cosechadora por dos o tres meses, dependiendo de lo que le pida. Pero ese trabajador no tiene cobertura social”, comentó Néstor Alfaro, licenciado en Seguridad y Salud Ocupacional.

En el marco del trabajo no registrado tampoco pueden generarse estadísticas fehacientes de la cantidad de accidentes que se suscitan en este contexto. “El campo siempre ha sido engañoso con sus estadísticas, porque al haber tanto trabajo informal las Aseguradoras de Riesgo de Trabajo (ART) no registran estos siniestros y los damnificados se atienden en los servicios públicos, como hospitales y centros de salud”, dijo, y explicó: “Siempre se habló de que el agro era la actividad con más riesgos, con más siniestros graves, y ahora que bajó mucho la siniestralidad en la construcción, el trabajo formal en el campo alcanzó a la construcción, pero además sigue siendo alto el informal, con accidentes muy graves y fatales”.

El especialista comentó que si bien son menos frecuentes los casos en los que el trabajador pierde la vida, sí son habituales los accidentes, y aseguró: “Los atrapamientos y pérdida de dedos, de manos o brazos con una correa, o una polea, se ven muy seguido en los hospitales públicos de la provincia. Hay peones que llegan con alguna parte del cuerpo destrozada”.

Alfaro analizó que “en la mayoría de los casos el empleador responde, pero solamente para la atención médica”, y afirmó: “Por lo general no hay reparación indemnizatoria al no estar registrado y no contar con una ART. Al sufrir por ejemplo la pérdida de un brazo es poco probable que vuelva a trabajar; en cambio, si tuviese cobertura de una aseguradora podría ser recalificado o reubicado en otro puesto”.

Si bien el profesional destacó que en muchos aspectos se ha mejorado en torno a la seguridad en los ámbitos rurales, sobre todo en lo que refiere a las maquinarias y los procedimientos para realizar fumigaciones, que es otro tema que preocupa debido a las intoxicaciones y los efectos nocivos para la salud del trabajador a mediano y largo plazo: “El inconveniente con los efectos de los agroquímicos y las fumigaciones es que a diferencia de un martillazo en el dedo o un corte, es algo que no se evidencia hasta que no pasa el tiempo y no hay una manifestación del organismo, por eso no le dan importancia hasta que es demasiado tarde, cuando ya hay intoxicación o una enfermedad crónica”.

No obstante, aclaró: “Hoy se ha mejorado considerablemente en este aspecto y se usan máquinas que cuidan muchísimo al conductor, que ya no está en contacto con el producto y son menos probables las salpicaduras, por ejemplo. Lo que por ahí pasa es que cuando hay informalidad no se declara todo lo que se fumiga, y no se hace el procedimiento con receta, van poniéndole a ojo las cantidades del producto y se generan contaminaciones”.

“La informalidad es un problema, pero hay un círculo vicioso, donde el empleado accede a trabajar en negro porque hace un arreglo con su empleador, quien para evitar los altos costos de las cargas sociales le ofrece pagarle más. Para el trabajador es más dinero que se lleva al bolsillo en esas condiciones, y adhiere porque todos pensamos que no nos va a pasar nada”, subrayó, y agregó: “Se da una desestimación del riesgo y quien realiza tareas en el campo piensa que la máquina o el tractor es su compañero de trabajo y deja de tenerle respeto, tiene confianza en el equipo, hasta que un descuido hace que la máquina lo lastime, y tienen tanta potencia, tanta fuerza, el daño que se genera siempre es importante”.

Otra cuestión que muchas veces no se cumple es el respeto de un horario laboral, y sobre este punto comentó: “Hay provincias que tienen legislado este tema y se cumple la jornada laboral, pero en Entre Ríos no, es de sol a sol. En la provincia eso está bastante desregulado por falta de control y fiscalización del Estado, y porque no ha habido adhesiones a normas nacionales. Son decisiones políticas que se tienen que tomar para que eso no ocurra”, enfatizó.

En el mismo sentido, su colega Stella Colman opinó: “Creo que el ámbito laboral del agro en general siempre fue desatendido y lo está todavía. Quizás tenga que ver con que en contextos rurales se trabaja de manera un poco más improvisada y mucha gente no está registrada”. En este marco, destacó: “Si un empleador registra a un trabajador, automáticamente tienen que ponerle una cobertura e incluirlo en un seguro de riesgo de trabajo”.

Asimismo, indicó: “Hay muchas cosas que no se dicen, hay pocas estadísticas en referencia a la situación de la seguridad e higiene en el trabajo en referencia al campo, donde se da además esta experiencia de que hay trabajadores que son transitorios”.

Por último, la profesional indicó que además de lo accidentes laborales, se deben atender otras cuestiones que afectan la salud ocupacional de los trabajadores, que pueden manifestarse a mediano y largo plazo.

 

Fuente: Diario UNO Entre Ríos

Los sojeros se oponen a la agroecología porque “no es rentable”

La Sociedad Rural de Gualeguaychú fue a advertirle al intendente que demandarán al municipio por prohibir el glifosato. Rechazan el modelo agroecológico porque requiere generar más empleo.

A menos de una semana de que el Concejo Deliberante de Gualeguaychú sancionara la ordenanza para prohibir el uso, la venta y el acopio de glifosato en el ejido de la ciudad, el intendente Martín Piaggio recibió este lunes a las autoridades de la Sociedad Rural local que le advirtieron que la norma “va a traer consecuencias” y que habrá “una lluvia de amparos” contra el municipio.

Al término del encuentro, el presidente de la Sociedad Rural, José Colombatto, dijo que “el Intendente está convencido sobre la prohibición, y es una bandera que él enarbola. Pero nosotros lo que le dijimos es que aplicar la ordenanza de un día para el otro va a traer consecuencias: muchos productores que están dentro del ejido van a quedar en la calle y se va a masificar el éxodo del campo”.

Por su parte, Piaggio señaló que “el objetivo de este encuentro fue comenzar a trabajar juntos un camino sobre la producción, en la búsqueda de un mecanismo a modelos más amigables y saludables.

Los directivos de la entidad rural le “aconsejaron” al Intendente “comenzar con la aplicación de la ordenanza de manera gradual” y “un reemplazo que sea superior a los agroquímicos contaminantes y concientizar a la gente educándola, algo que no sucede de un día para el otro”.

Vale destacar que el modelo agropecuario basado en el monocultivo de soja y agrotóxicos lleva más de dos décadas.

El jefe comunal afirmó que su postura “es declarativa” porque “sabemos que de un día para el otro no se puede modificar el modelo productivo, y los invito a trabajar juntos, reconociendo los temas que a la gente le importan”, puntualizó.

Además, los ruralistas le advirtieron sobre una consecuencia que puede ser “muy perjudicial para toda la comunidad y el Municipio”.

“Le recalcamos en la reunión que hay productores y comerciantes que quieren demandar a la Municipalidad y que se declare inconstitucional la ordenanza. No queremos que caiga una lluvia de amparos, porque eso no beneficia a nadie, y por eso le dijimos que no podemos perder más tiempo”, resaltó Colombatto.

Agroecología, ¿si o no?

Casi en simultáneo a la reunión, el Municipio informó que se convoca a los productores de la ciudad para capacitarse y recibir asistencia técnica en modelos de producción sustentable.

El plan de la Dirección de Producción y Desarrollo Económico que se puso en marcha este lunes contempla que los interesados reciban asesoramiento, asistencia técnica y cursos de capacitación para desarrollar diversas alternativas para el crecimiento sustentable de la región basados en la agroecología.

Sin embargo, Colombatto descartó el programa al considerar que la agroecología “es inviable”.

“De hecho, la huerta ecológica del municipio tiene 16 personas empleadas, pero ningún productor tiene la espalda como para poder tener esa cantidad de gente trabajando. Nadie puede bancar eso, es una utopía. No le encuentro sentido, y a la hora de sacar cuentas, como en cualquier negocio, se ve que es inviable”, dijo.

Fuente: El Dia / Noticia UNO

Inscriben a aspirantes para el Censo Nacional Agropecuario

La Dirección de Estadística y Censos de Entre Ríos dio a conocer el cronograma de inscripción para la selección de las personas que llevarán adelante el Censo Nacional Agropecuario (CNA) 2018, que se realizará entre septiembre y noviembre en todo el país.

En la Bolsa de Comercio de Rosario se realizó la reunión informativa sobre del CNA 2018, en el marco del remate del primer lote de soja del año, de la cual participaron las autoridades de la Dirección de Estadísticas del Sector Primario del INDEC, junto a los titulares de las Direcciones Provinciales de Estadística de todo el país.

En la jornada se avanzó en tareas precensales del operativo. Además se explicaron los fundamentos y la metodología del censo; se detalló la estructura operativa y se exhibió cómo será el funcionamiento del dispositivo de captura móvil, dado que el CNA 2018 se realizará con tabletas digitales y una aplicación desarrollada específicamente para el trabajo de campo, que no sólo gestionará el ingreso de los datos de manera ágil y su procesamiento en tiempo real, sino que además servirá de asistencia al censista en caso de dudas e inconsistencias al momento de la entrevista.

Los tres grandes objetivos estructurales del CNA 2018 son relevar los servicios ofrecidos por los contratistas, las empresas agropecuarias y considerar la proliferación de negocios en el campo ampliado.

Con los resultados que se obtengan del operativo se espera desarrollar fuentes de información actualizada y fidedigna, para diseñar e implementar políticas públicas, fortalecer la competitividad del sector privado y mejorar el conocimiento de la sociedad acerca de la actividad del sector. A partir de la implementación de las tabletas digitales en lugar del tradicional cuestionario en papel, se estima que para comienzos del año 2019 se estarían publicando las primeras cifras.

CNA 2018 en Entre Ríos

El coordinador provincial del CNA 2018, Pablo Fontanini, junto a las autoridades, profesionales y técnicos del organismo ya comenzaron a trabajar en las tareas precensales.

El cronograma de inscripción para la selección de las personas que formarán parte de la estructura censal es el siguiente:

  • Jefes de Zona: desde el 23 de abril al 7 de mayo de 2018.
  • Supervisores, auxiliares y censistas: desde el 25 de junio al 12 de julio de 2018.

Se espera que los postulantes sean egresados o estudiantes avanzados de carreras técnicas y universitarias como agronomía, veterinaria, ingeniería forestal, agrimensura, geografía o similares, egresados de colegios secundarios con orientación agropecuaria, con conocimientos y experiencia en el sector rural. Que tengan conocimiento de la estructura agraria y modalidades productivas de su zona de trabajo, además de buen manejo de dispositivos electrónicos (PC, tablets), de navegación por internet, aplicaciones de cartografía digital, uso de GPS, Google Earth o Google Maps.

La inscripción es on line en el sitio web de la Dirección: https://www.entrerios.gov.ar/dgec/cna2018/

 

Bordet y Urtubey recorrieron la Expoagro de San Nicolás

“Declarar la emergencia tiene un costo fiscal muy importante pero entendemos que es igual de importante sostener a nuestros productores”, dijo el gobernador Gustavo Bordet al recorrer junto a su par Juan Manuel Urtubey la Expoagro en el predio ferial de San Nicolás.

El mandatario, que firmó este martes la emergencia agropecuaria en todos los departamentos de la provincia a raíz de la sequía que sufre el sector productivo, destacó “la importancia que tiene el acompañamiento del Estado a nuestros productores, a las distintas cadenas de valor y en particular a las economías regionales que son las que más trabajo generan y que son parte también de la identidad productiva de nuestras provincias”.

En el contexto de la emergencia, “estaremos pidiendo audiencia ante las autoridades nacionales para trabajar en conjunto sobre el particular y poder sobrellevar esta situación que, por cierto, es muy difícil”, puntualizó el gobernador.

“Entre Ríos fue una de las provincias más golpeadas por la sequía este año. Cultivos como maíz y soja han sido severamente castigados, se ha dañado sensiblemente la producción. Para nosotros declarar la emergencia tiene un costo fiscal importante pero entendemos que es igual de importante sostener a nuestros productores porque son el motor de las cadenas de valor que tenemos en Entre Ríos y de nuestras economías regionales”, agregó el mandatario.

En ese sentido, Bordet detalló: ” Tenemos que encontrar un mecanismo que actúe de compensador porque estas emergencias climáticas llegaron para quedarse. Venimos de inundaciones severas en 2016, mucha lluvia en 2017, y sequía en 2018, entonces hay que encontrar un mecanismo para estas emergencias. En este sentido hay que trabajarlo desde el Congreso con los gobiernos provinciales y el gobierno nacional, y los productores, que son los beneficiarios directos”.

En otro orden, el mandatario entrerriano recordó: “Cuando iniciamos la gestión, Entre Ríos no tenía ningún puerto de envergadura operativo, y hoy ya tenemos dos de ellos con operaciones de ultramar, y el Puerto de Ibicuy que pronto estará listo para operar. Esta tarea, llevada a cabo con el sector privado, es trascendental porque nos permite reducir la estructura de costos de nuestros productos dándole más competitividad de cara a los mercados mundiales”.

Garantizar la competitividad

Bordet recorrió stands de la feria agroindustrial junto al gobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey, quien manifestó: “Debemos garantizar la competitividad del sector no sólo con política monetaria sino con herramientas clave como son logística, transporte, energía, comunicaciones y financiamiento”.

A su entender, “el campo debe ser el motor de la reconstrucción de una clase media rural dinámica basada en un abordaje integral de todas las etapas de la cadena productiva. Hay que generar valor agregado en origen”.

Durante la Expoagro ambos mandatarios se reunieron con el ex vicegobernador y actual diputado nacional por Córdoba, Martín Llaryora; el senador nacional por Corrientes, Camau Espínola; los diputados nacionales Mayda Cresto y Juan José Bahillo; el secretario de la Producción, Álvaro Gabás; Diego Bossio Eduardo Bucca; el presidente del bloque del Partido Justicialista y representante por Salta, Pablo Kosiner y el intendente de Malvinas Argentinas, Leonardo Nardini.

Producción inspeccionó más de 100 hectareas forestales en el delta entrerriano

La provincia, a través de la Secretaría de Producción que preside Álvaro Gabás, realizó acciones de inspección en materia forestal a productores isleños en el delta de Entre Ríos.

Se visitaron 12 productores que están ubicados en el sur de la provincia. El recorrido de la técnica que estuvo a cargo de las inspecciones a las distintas plantaciones lo pudo llevar adelante a través de distintas movilidades por sus difíciles accesos, con los cuales recorrió el arroyo Lapachillo, el arroyo Santos Grande, el arroyo Las Animas, el arroyo Ñancay, el arroyo Brazo Largo, el arroyo Carboncito y el arroyo Brazo Chico del delta entrerriano.

La provincia realiza permanentes inspecciones forestales y controles en campos e islas de Entre Ríos, desde el Área Forestal de la Dirección de Agricultura y Apicultura, a las cuales se llega por medio de lancha, tractor o caminando a cada plan forestal después de mucho tiempo, y donde también se certificaron a casi todos los pequeños productores.

El resultado de estas inspecciones arrojó un saldo total de 60 hectáreas de álamo y 70 hectáreas de sauce.

(Prensa Secretaria de Producción)

Cerraron 37 tambos. La Sociedad Rural culpa a Macri

La crisis de la lechería viene terminando con pequeños y medianos tambos de Entre Ríos, en general, y de Nogoyá, principal departamento productor, en particular. Desde la Sociedad Rural admiten “desilusión” por el gobierno nacional.

La situación que enfrentan los productores de leche en Entre Ríos es dramática, al punto que entre 2016 y 2017 sólo en el departamento Nogoyá, la principal cuenca lechera entrerriana, cerraron 37 tambos, en su mayoría de pequeños y medianos productores. María Guadalupe Vivanco, presidente de la Sociedad Rural de Nogoyá, cuestionó que “tenemos un gobierno que no nos da soluciones, no nos ayuda. Continúa el desamparo”

“Tenemos un gobierno que no nos da soluciones, no nos ayuda. Continúa el desamparo”. María Guadalupe Vivanco, presidente de la Sociedad Rural de Nogoyá

La dirigente, además, remarcó que la sequía ha provocado “un impacto enorme” y estimó que la producción de leche “ha caído un 30%” por lo menos, razón por la cual la institución que preside, junto a la Federación de Asociaciones Rurales de Entre Ríos (Farer), su entidad madre, ha pedido la urgente declaración de la emergencia agropecuaria.

Crisis tambera

La lechería, que “tiene la responsabilidad de sostener a cientos de pueblos del interior” según subrayó Vivanco, viene de “un año catastrófico” según describió la ruralista, quien precisó que entre 2017 y parte de 2016, en la zona de Nogoyá, cerraron 37 tambos de pequeños y medianos productores, si bien hay que aclarar que varios de esos tambos estaban alquilados.

“Es dramático porque se trata de familias de varias generaciones de productores de leche. Miles de familias viven directa e indirectamente de los tambos. En el caso del departamento Nogoyá un 35% de los tambos son tambos-queserías, y del total de tambos del departamento el 80% son familiares”, agregó la dirigente de la SRA.

“Gran desilusión” con Macri

“Esa gente se viene a los pueblos, pero se viene con pobreza. Esto hay que detenerlo de alguna forma”, expresó, aunque no admitió que las expectativas del sector con el gobierno de Cambiemos fueron frustradas. “Hay una gran desazón, una gran desilusión. Tenemos un gobierno que no nos da soluciones, no nos ayuda, no nos brinda reglas claras, no baja la presión fiscal”, lamentó Vivanco.

Si bien aclaró que “hay que decir que el campo viene relegado desde hace muchos años”, aseguró que en la Sociedad Rural de Nogoyá “sentimos que continúa el desamparo a la producción en el campo. Miro a este gobierno y miro a los anteriores y ninguno le ha dado al campo el lugar que se merece como motor de la economía del país”.

Para la ruralista nogoyaense, “es importante que se tome conciencia que la crisis de la lechería es económica pero también es social, y tiene un impacto directo en las familias, en la sociedad. Son miles los puestos laborales que se pierden cuando se cierran los tambos y se profundiza el desarraigo rural”, remarcó.

 

 

Fuente: Dos Florines